THE BLOG
11/05/2012 11:05 am ET | Updated Jan 05, 2013

Mi voto es para Obama

barack obama

He seguido la carrera política del Presidente Barack Obama desde que era senador federal por Illinois. Estuve en Boston cubriendo la Convención Demócrata cuando Obama pronunció el famoso discurso que lo catapultó a la arena política nacional. Más tarde, tuve la oportunidad de entrevistarlo junto con el equipo del diario en español donde trabajaba. Ya se hablaba entonces de que Obama iba a lanzar su candidatura a la presidencia.

Voté por Obama en 2008 convencido de que sería un buen presidente. Cuatro años después, estoy igualmente convencido de que Obama ha hecho una labor extraordinaria dirigiendo al país para sacarlo de una de las peores crisis económicas que esta nación ha enfrentado. Sus contrincantes republicanos pasaron esos cuatro años entorpeciendo su labor con el único objetivo de verlo fracasar al tiempo que ponían en jaque el futuro económico del país.

Cuatro años después, la economía está en vías la recuperación en lugar de dirigirse hacia el desfiladero. Es cierto, millones todavía están desempleados, pero el índice de desempleo ha disminuido. El valor de las casas va en aumento y el sector automotriz empieza a disfrutar de un auge impensable hace cuatro años. No cabe duda que el país está mejor de como lo entregó George W. Bush.

Asimismo, la histórica reforma de salud va a beneficiar a millones, sobre todo a gente que carece de seguro médico, entre ellos un alto porcentaje de latinos y gente con condiciones médicas previas que ahora no podrán ser rechazados por las compañías de seguros.

Es verdad que Obama dejó pendiente la reforma migratoria y ha deportado a un número récord de indocumentados. Dada la crisis económica, habría sido muy difícil que ésta se aprobara en los primeros cuatro años. La medida en apoyo a los Dreamers es un paso positivo en esa dirección. Con la economía repuntando, será más factible que se apruebe una reforma migratoria.

Los latinos vamos a votar por Obama en gran mayoría. En parte por sus logros, pero también porque Mitt Romney ha hecho suyo el extremismo del ala más conservadora del Partido Republicano abrazando las ideas de anti-inmigrantes que quieren hacer de Arizona un modelo aberrante para la nación.

Obama, Romney y la economía

Romney se convirtió en el prototipo del candidato camaleón. El republicano está dispuesto a cambiar de postura y a decir cualquier cosa para complacer a la audiencia a la que se dirige en determinado momento. En cuanto a inmigración, por ejemplo, sus posturas se han desplazado de la mano férrea a prometer últimamente tarjetas verdes. No se sabe para quiénes, porque otra des sus características ha sido la vaguedad.

Los datos duros y los detalles son irrelevantes para Romney. Su promesa de crear 12 millones de empleos consiste en una fórmula secreta que no se atreve a divulgar más allá de eslóganes de campaña. Tampoco ha explicado cómo va a reducir el déficit sin recortar gastos militares ni aumentar impuestos a la clase media al tiempo que los recorta para una minoría afluente.

Su actuación frente al desastre que provocó el huracán "Sandy" fue el colmo de la chabacanería. Viéndose obligado a suspender su campaña, convirtió un acto proselitista en un evento de recaudación de víveres para los afectados por "Sandy". Tuvo el descaro de comprar víveres de su propio bolsillo para después repartirlos entre los asistentes para que éstos simularan que los donaban.

Romney ha llevado a un extremo la simulación y la habilidad de cambiar de postura. En múltiples ocasiones, su campaña ha tenido que aclarar cuáles son en realidad las ideas del candidato republicano porque él mismo las olvida o de tanta mentira ya no se acuerda en realidad en qué cree. Estas características no son las de un mandatario ni menos las de un Comandante en Jefe.

No es una sorpresa entonces que el 73% de los latinos registrados para votar apoyen a Obama comparado con el 21% que favorece a Romney. En los comicios del 2008, Obama recibió el 67% del voto latino contra el 31% de John McCain.

Es evidente que la situación económica del país va mejorando. Los latinos sabemos muy bien que Obama no provocó la crisis en el ramo de la construcción, que dejó a cientos de miles de trabajadores latinos. Al contrario, cuatro años después, empieza a repuntar la construcción de nuevas viviendas lo que significará empleo para miles.

Asimismo, los latinos vemos en la reforma de salud una respuesta a una de nuestras necesidades más apremiantes. No tener seguro médico es caminar al borde del desastre financiero rogándole a la Virgen que uno no se enferme. También lo es tener alguna condición médica previa que dé pie a que las compañías de seguro nieguen la cobertura. La respuesta de Romney fue decir que la gente puede ir a la sala de emergencia. Ya lo hacen. Miles esperan a que su enfermedad se agrave para acudir a emergencias porque no tienen seguro médico. Esa no es la solución.

En cuanto a inmigración, a pasar del número récord de deportaciones en la administración de Obama, la mayoría de los latinos estamos conscientes de que los republicanos han tomado medidas férreas en varios estados para hacerle la vida imposible a los indocumentados con el objetivo de que se regresen a su país. También votaron en contra del Dream Act que habría beneficiado a miles de jóvenes latinos ejemplares. Los votantes latinos no olvidamos nada de esto.

Estoy convencido de que Obama es la única alternativa en estos comicios. Mi voto es para Obama una vez más.

Mira qué opinan otros y deja tu comentario aquí