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10/25/2012 09:43 am ET | Updated Dec 25, 2012

No está claro qué "Ghana" la Argentina y qué pierde con su cerrada estrategia

fragata libertad

Ella tiene 27 velas y está por cumplir casi 50 años. En Argentina la conocen como "La Fragata Libertad", un buque escuela de la Marina que suele ser el emblema de los graduados de esa fuerza para visitar los distintos puertos del mundo en son de paz, recorriendo mares y uniendo pueblos.

No voy a relatar lo que viene sucediendo hace unas tres semanas en Ghana con la famosa nave insignia argentina que sin querer queriendo tuvo la mala suerte de recalar en el puerto de Tema, a unos kilómetros de la capital de Accra. Solo digamos que había más de 300 uniformados a bordo y que se estarían volviendo a estas horas en unos vuelos especialmente dispuestos, pues el gobierno argentino ha decidido la evacuación de la nave sin querer depositar un solo dólar de los 20 millones que le exigían en caución los tribunales de dicha nación africana. Sólo quedarían en Ghana una cuarentena de marinos, una dotación mínima para mantener la operatividad del buque y ver si en las próximas semanas el conflicto se resuelve y pueden volver con la Fragata a Buenos Aires.

Nuevamente tenemos a la Argentina peleando y discutiendo contra las decisiones judiciales internacionales que la vienen literalmente presionando para que pague sus deudas pasadas. Pues bien, en esta oportunidad NML Capital del billonario Paul Singer, otro de los tantos Fondos llamados Buitres --que son conocidos por negarse a los canjes y quitas que la Argentina les ha ofrecido con tal de cobrar la totalidad nominal más intereses-, ha logrado por primera vez una sustanciosa movida legal que le genera a la Argentina un fuerte dolor de cabeza. Reclama el fondo NML unos 340 millones de dólares.

Nadie en el gobierno argentino creía que en África podían embargar y violar la supuesta inmunidad de un buque de guerra. Hace tiempo que el gobierno argentino -siguiendo algunas ideas nuevas de reiniciar un nuevo vínculo con los países del Sur- viene intentando mejorar las relaciones con ese continente buscando desarrollar mercados y ampliar exportaciones. Ghana les ha movido el tablero regional inesperadamente a los argentinos inclusive dándoles una lección de la independencia de su sistema judicial. Mientras tanto en Buenos Aires se echan culpas, se deslindan de cargos, y se produjo un recambio en la cúpula a nivel de Jefatura de la Armada. Del gobierno en sí, no renuncia nadie.

En tono fuerte el gobierno argentino a través de su presidenta les contestó a los Fondos Buitres como: "que se pueden quedar con el barco pero no se quedarán con la dignidad del país", negándose por supuesto a todo pago, tal cual viene haciendo la Argentina en distintos ámbitos.
Hace unos meses también vivieron otro golpe, el cual Buenos Aires minimizó por completo.

El presidente de Estados Unidos Barack Obama, anunció en Marzo de este año la expulsión de Argentina del sistema de aranceles reducidos para mercancías procedentes de países en desarrollo en represalia por negarse a pagar de inmediato otros 300 millones de dólares a dos empresas estadounidenses. Algo sin precedentes, tan impensado como lo sucedido con la Fragata Nacional. La carta de Obama al Congreso destacaba la "mala fe" con la que operaba la Argentina, algo notable por cierto, pues Argentina perdió dos fallos en el CIAD I, el tribunal del Banco Mundial y quería que las dos empresas ratificaran el juicio nuevamente en la Argentina.

En la ONU el canciller Héctor Timerman quiso denunciar a Ghana esta semana y casi no logró nada. Su idea era plantear el secuestro de la nave en el Consejo de Seguridad pero le dijeron "que solo atienden casos que afecten la Paz del mundo". Lo notable es que en la misma ONU, hace un mes, la presidenta argentina descargó toda su furia contra el Fondo Monetario Internacional. Allí dijo en el discurso anual ante la Asamblea que " la Argentina no es un cuadro de fútbol" en respuesta a Christine Lagarde (la directora del FMI) la cual había advertido que el país sudamericano enfrentaría una posible "tarjeta roja" si en un plazo perentorio no ofrece información fiable sobre su realidad económica y sus índices inflacionarios.

Fragata Libertad

Había un viejo chiste sobre un conductor que tomaba equivocadamente la famosa avenida "9 de Julio" de la ciudad de Buenos Aires. El conductor creía que él estaba correcto y los miles de vehículos que lo insultaban estaban equivocados. Si bien en el gobierno argentino quieren darles clases al mundo de como manejar las crisis o como sortear estos tremendos desafíos nadie entiende si la lección también incluirá un capítulo de como ir de contramano siempre. Especialmente cuando se sabe que Argentina ha tenido unos excelentes años de recuperación y podría ciertamente hacerse cargo o negociar sus deudas y sus números con algo más de seriedad.

Hace algunos años Nestor Kirchner, el fallecido presidente, supo pagarle al FMI una deuda de 9.400 millones de dólares con el objetivo de evitar ser constantemente auditado por el organismo. Fue una actitud que recibió críticas pero mostró una Argentina dispuesta a resolver viejos problemas. Hoy su esposa al frente del gobierno argentino prefiere victimizarse, a costa del activo más importante que se debe tener, la imagen. O sea la capacidad de negociar y resolver abiertos conflictos y evitar tantas situaciones impensadas.

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