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01/17/2013 04:55 pm ET Updated Mar 19, 2013

El arte de reconocer la belleza auténtica de la mujer grande

Cortesía Bonnet Media Group

mujeres rollizas

A pesar que muchos aseguraron que el supuesto fin del mundo no sería un final físico sino uno evolutivo y de trasmutación mental, en el plano positivo para el ser humano, pues tengo que decir que al parecer esa evolución vendrá muy lentamente porque - aunque no esperaba que esto surgiera como efecto de una varita mágica - pensé que la sociedad sí estaba preparada y comenzando a tener un cambio en el que la prioridad sería lo interno y no lo material o superficial. Pero nada más lejos de la verdad. La sociedad sigue cayendo en su eterna ignorancia dándole más prioridad a lo físico que a lo intrínseco. ¿Por qué? preguntarán ustedes. Pues comenzamos con una experiencia un poco agridulce que nos reafirma esta percepción.

Mi último día de vacaciones decembrinas recibí una llamada de una de las productoras de uno de los principales programas mañaneros de la televisión hispana, para invitarnos a realizar una pieza de moda para la mujer grande. ¡Qué bien!, dije. Sin embargo, como estábamos contra el reloj, y aún quedaba un fin de semana feriado, se me hizo difícil convocar a las modelos que hubiera querido utilizar y me di a la tarea a recurrir a una agencia de talentos.

Luego de indicarle nuestros requisitos, la imagen que queríamos y mencionarle el propósito de la nota, quedé en shock cuando este promotor de modelos me envió tres jovencitas talla 8 aduciendo que para ellos esto representa a la mujer de talla grande.

¿Qué? ¡Ellas no nos representan!", reclamé con indignación. Pero lo más que me molestó no fue las tallas sino la poca precepción de lo que es una mujer "plus". Al final logré que me cambiaran las modelos, aún así no pude utilizar la imagen que representamos y con la que nos identificamos, son mujeres comunes que van desde mujeres ligeramente rollizas hasta obesas que entiendan que su belleza no tiene talla.

La cosa no quedó ahí. Al día siguiente enciendo el televisor y cual no fuera mi sorpresa que una de las chicas que utilizamos en el show de moda donde proyectó una imagen feliz, de coquetería y aceptación corporal, estaba en el show de la competencia llorando a moco tendido y súper trauma porque supuestamente no aceptaba su cuerpo y necesitaba urgentemente cambiar su imagen.

Lo irónico es que, aunque algunos productores han creado conciencia que la comunidad televisiva está compuesta por gente normal y no Barbie's ni Ken's, hay una gran carencia de conocedores en el tema que puedan llegar un mensaje correcto sobre el estilo de vida de las personas "plus" pero sobretodo dentro de estas mismas personas que no se aceptan a sí mismos y se disfrazan con caretas sólo para complacer a los demás.

Tenemos que ser responsables cuando decidimos comprometer nuestra imagen. No podemos ser hipócritas y seguir incrementando inseguridades a una comunidad que se nutre de lo que ve en la pantalla chica y que entienden todo es real. ¿El resultado? La sociedad seguirá señalando a las personas normales y estas a su vez continuarán en negación al no aceptarse incrementando una epidemia de insanidad mental.

Sin embargo, no todo es negativo. Mientras unos se sabotean ellos mismos, otros están poniendo su granito de arena para lograr un cambio. Llega a mi mente la campaña "I Stand", una cruzada de pasquines virtuales que comenzó a fluir en las redes sociales y que tiene como propósito el motivar a la aceptación personal.

Un progreso, pero ¿de qué aceptación estamos hablando? No sólo debemos aprobar el tamaño de nuestro cuerpo sino de lo que somos internamente. ¡Ese balance es la clave para la felicidad! La felicidad esta en nuestro interior y no en lo externo o banal.

Como mujer de talla grande he aprendido a entender lo especial que soy y amarme a mí misma. No ha sido fácil porque TODOS de alguna u otra forma tendemos a ser inconformes e inseguros pero con los años se vuelve más fácil el mantener ese control fortaleciendo así cada día nuestra autoestima.

Tenemos que aprender a asimilar una rutina como cuando nos ejercitarnos. La autoestima necesita ser cuidada y mantenerla en su pico siempre. Tenemos que trabajar en nuestra aceptación interna para poder aceptar no sólo el cuerpo sino todo nuestro físico y nuestro entorno. El ejercicio es de adentro hacia fuera. La meta es conseguir la libertad para poder disfrutar de una vida alegre, sin estrés ni vergüenza imponiendo de esta forma el respeto a nosotros mismos para ganar el respeto de otros. Si seguimos ignorando y dependiendo de los demás para decidir lo que queremos ser, el cambio no sucederá jamás.

Viene a mi mente los trabajos gráficos de los fotógrafos Yossi Loloi y Leonard Nimoy quienes están proyectando el amor del cuerpo sin importar el tamaño porque según ellos es algo de admirar.

El italiano Loloi ha captado un sinfín de fotos de mujeres obesas desnudas plasmadas en su trabajo FullBeauty porque para él "las mujeres con cuerpo enorme tienen una belleza diferente que me atrae de manera especial". Mientras, su colega Nimoy - un norteamericano conocido mundialmente por su papel como Mr. Spock en la serie Star Trek - considera que las mujeres grandes son un arte.

"Sólo existen ocho supermodelos ¿y las demás mujeres? Las mujeres robustas son bellas y valientes. La gente puede pensar lo que quiera pero para mí son admirables", aseguró el autor del libro The Full Body Project que ahora se dedica a exaltar la belleza desnuda de la mujer voluptuosa para despertar conciencia ante la obsesión de las mujeres del siglo XXI, el peso de sus cuerpos.

En un mundo donde todo el mundo quiere ser flaco - sin tocar el tema de la salud porque no todas las personas delgadas son saludables - la voluptuosidad resalta especialmente cuando logramos ese balance de felicidad interior y sentirnos a gusto con nosotros mismos. La belleza brota de adentro hacia afuera... ¡Esa es la auténtica perfección!

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