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08/28/2012 05:52 pm ET | Updated Oct 28, 2012

Isaac, el peor adversario de los republicanos

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Ni el más delirante adversario de Mitt Romney podría haber pensado en el escenario que hoy se vive en torno a la convención republicana: un Huracán Isaac que le roba la atención y minutos claves de cobertura televisiva a lo que se supondría sería la coronación, planificada hasta el último detalle, del candidato presidencial.

Pero aun peor. Un huracán que por golpear a New Orleans trae a la memoria las imágenes de destrucción y sufrimiento que dejó Katrina hace siete años. Imágenes que no cuadran con el ambiente de celebración y de eficiencia que la convención intenta dar.

Extraño negocio éste de los planificadores políticos. Hace dos años cuando se planeó la actual convención republicana, se consideró el factor del clima. Lo de los huracanes es algo casi normal en la Florida y siempre se tiene en cuenta a la hora de planificar eventos u otra actividad. Obviamente nadie sabía que este año se repetiría lo de Katrina en su exactitud, un huracán que también golpearía con fuerza las costas del Golfo de México precisamente en la misma semana de la convención.

Aun si el huracán nunca hubiese tocado las costas de New Orleans, Isaac ya de por sí fue negativo para Romney y el partido republicano. Las convenciones son eventos planificados y elaborados hasta el más mínimo detalle en donde se trata de mostrar lo mejor del partido y de los candidatos, a Presidente y Vicepresidente, y en donde lo último que se quiere es una distracción de cualquier causa o forma.

En una frase, es el momento para que todos los reflectores de la prensa, de la televisión, en fin, de la nación, estén puestos sobre el candidato, en este caso Romney. En esta ocasión, además, porque Romney necesita a gritos de esa atención nacional. Lo de Tampa es quizá su última oportunidad -aunque todavía quedan los debates- de convencer a los votantes indecisos de que es un tipo normal. De que es que es un adorable padre de familia -es lo que aseguran su esposa e hijos- y de que aun con sus millones es capaz de entender la realidad de los simples mortales que viven de su salario, pensión o cheque del desempleo.

El que los presentadores de televisión estén refiriéndose a cada momento a Isaac altera esta atención total que Romney y los republicanos pretendían para su convención. Vale aquí repetir la frase aquella común de que cada instante que se habla del huracán es también un instante en el que no se habla de Romney y la convención.

Pero decíamos, lo peor no es ésta pérdida de atención o interrupción de un evento que se tenía planeado hasta el último detalle, lo más grave es que hablar de Isaac es hablar ahora de New Orleans y Katrina. Esas imágenes de lo que sucedió hace siete años traen a la memoria, y de alguna manera ponen de nuevo sobre la mesa de discusión, hechos o realidades que los republicanos con seguridad detestan.

New Orleans y Katrina significan no sólo lo obvio, que es la destrucción y la tragedia humana, sino también la ineficiencia e incompetencia de la Administración Bush. De un gobierno con un presidente republicano que en su desorganización y lentitud en su accionar generó -entre otros muchos juicios- el que mucha gente le bajara el pulgar a Bush. A partir de ahí el presidente y "la marca republicana" terminaron de hundirse en popularidad -ya venían mal por lo de Irak-. Menos de un año después los republicanos serían barridos en la elección congresional intermedia y Obama ganaría en 2008 también en cierta medida por la resaca de Katrina.

Romney, por supuesto, no es Bush. Sin embargo, representa al mismo partido y las mismas plataformas.

Y hablando de plataformas, lo de Katrina también tiene relación con otra realidad que los republicanos tampoco quieren que la gente se acuerde. Sucede que si ahora New Orleans tiene la capacidad para resistir el huracán -tanto a nivel de diques, canales, etc. que se han construido, como a nivel de organización y de pronta respuesta gubernamental- es en parte por las millonarias inversiones y el compromiso del gobierno federal.

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Baste decir que los congresistas republicanos, incluyendo al virtual candidato a Vice Presidente Paul Ryan, intentaron que se cortaran fondos destinados a los programas para prevenir y ayudar en caso de desastres naturales. En una instancia, por ejemplo, Ryan y 65 otros congresistas votaron en contra de un fondo de $8.8 mil millones de dólares para un fondo de asistencia para desastres (al final el fondo se aprobó con los votos de demócratas y republicanos no afiliados con el Tea Party).

Sé que es de ingenuos decir esto, pero que bueno sería si a propósito de lo de Katrina/Isaac y la convención se diera un debate sobre el rol y el tamaño del estado. Lo hecho en New Orleans por el cuerpo de ingenieros del ejército utilizando fondos gubernamentales es algo normal que se ha hecho siempre en el contexto de un estado que tiene funciones básicas que cumplir -al menos en los Estados Unidos de los últimos cincuenta y tantos años- y que no puede ser rehén de la obsesión republicana, particularmente hoy del Tea Party, de cortar el presupuesto gubernamental a lo bestia.

Es claro que Romney no tiene ningún interés en estos debates, pero además porque con Isaac sobre New Orleans lo urgente para él y sus asesores será diseñar la mejor estrategia para lidiar con la convención. Qué hacer no sólo con la distracción que por hoy significa el huracán, sino ¿qué pasa si el jueves, por ejemplo, cuando Romney está supuesto a dar su discurso aceptando la candidatura y vivir su momento estelar de la semana, lo de Isaac y New Orleans es imposible de ignorar?

Se habla de que una posibilidad es que Romney decida dar un discurso breve de aceptación señalando que la emergencia es más importante que la cosa política y que mejor todo el mundo ponga atención a lo que sucede en New Orleans y no en Tampa. Obviamente Romney se vería bien ya que habría puesto el interés humanitario de la nación sobre su interés personal y político. El riesgo sería que nunca habría tenido tiempo de hacer su tan requerida "presentación" o "introducción" ante los millones de televidentes que verían la convención esa noche.

Otra posibilidad es que se deje el discurso para el viernes confiando en que la emergencia habrá pasado y que no se verá mal hablar de política ese día. En cualquier caso, lo único cierto es que la convención republicana en Tampa no es la que originalmente se planeó. El Huracán Isaac le ha chupado el aire al gran evento de los republicanos y por tocar New Orleans es casi imposible evitar la asociación con Katrina, Bush y demás. Alguien diría que es el castigo que la naturaleza les manda por no creer en el cambio climático.

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