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04/02/2013 10:34 am ET | Updated Jun 02, 2013

Las Cuatro Leyes de la Espiritualidad

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En la India enseñan cuatro leyes de la espiritualidad que quiero compartir contigo en esta ocasión, porque además, se dice que si este texto llega a nuestras vidas es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado. Una vez que empiezas a analizar lo que ha pasado en tu vida desde estos puntos de vista, la actitud frente a muchas circunstancias y situaciones --que debemos seguir enfrentando a lo largo de nuestro camino en la tierra--será muy diferente a la que veníamos aplicando. Así que después de compartirte la ley, te comento brevemente algunas apreciaciones que siempre comparto con quienes confían en mí como guía de crecimiento personal y espiritual

La primera ley dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir, que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

Estoy convencido de que cada persona en la vida es un maestro. Y claro está, en algunos casos somos alumnos y en otros somos maestros de otros. Siempre a lo que resistimos persiste en nuestra vida, así que la vida nos seguirá poniendo personas de quienes no soportamos algo para aprender y hasta que no lo aprendamos no nos graduaremos en ese aspecto. O bien, se nos pone en el camino a personas que se convierten en una linterna de luz que alumbran nuestro camino y nos guían hacia donde debemos ir y no por donde nosotros creíamos que debía de ser. Toda en cuenta que lo que te molesta de alguien es lo que quizás debas trabajar en tu vida y además siempre suma lo bueno de cada persona. De todos aprendemos, el chiste es identificar qué es lo que los demás aportan a nuestro camino y crecimiento. Además, recuerda, si recibes piedras, paga con flores. ¡Sí se puede! Es difícil a veces ser bueno con quienes son grandes maestros y nos irritan o sacan de las casillas, pero es posible. Porque al final siempre, con el tiempo, agradecerás el aprendizaje a esas personas que creíste te hacían la vida imposible, tanto como a quienes se dedicaron a apoyarte. Todo en esta vida suma. Así que empieza de una vez por todas a ver el lado bueno de todo. SIEMPRE existe, ¡descúbrelo!

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe: "si hubiera hecho tal cosa... hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La mayoría de las veces y en muchas ocasiones y decisiones, siempre los seres humanos decimos es que si "hubiera" hecho tal cosa o tal otra y eso no existe, cuando tomamos un camino debemos saber que de pronto nos lleva directo a donde deseamos o bien, nos lleva a aprender algo que nos falta para poder llegar a la meta final o a ese deseo anhelado. Entonces la cuestión es no amargarnos ni arrepentirnos de lo que hicimos y saber que como solo tenemos una vida, lo hecho, hecho está. Y así gracias a lo vivido está en nosotros no tropezarnos dos o tres veces con la misma piedra y tomar el camino correcto. Cuando algo no sale como planeamos o visualizamos simplemente debemos agradecer porque es aprendizaje necesario y preguntarnos qué la vida quería que aprendiéramos de esa situación, en vez de por qué. Así sabremos que todo lo que está debajo del cielo tiene su momento y su lugar y que lo sucedido fue perfecto. No hay otra opción. No puedes hacer la maratón si no caminas antes. NO puedes caminar sino gateaste. No se pueden evitar pasos necesarios en la vida.

La tercera ley dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Ésta nos deja claro que lo que pasó te fortaleció y es entonces cuando debe llegar lo que esperamos o quizás el universo, la vida, Dios, la energía, nos sorprende con algo tremendamente mejor. Todo lo que nos sucede es lo que nosotros atraemos, seamos consciente o no y si algo todavía no se manifiesta en nuestra vida es porque tenemos que aprender. Como decía antes, todo en la vida son pasos, ten claro que nada "debería ser" ni "debió haber sido", simplemente es cuando tiene que ser. Además, siempre la vida nos concede más de lo que esperábamos pero debemos tener la actitud y humildad de saber que todo es en el momento que debe ser no cuando nosotros asumimos que debe ocurrir. Mientras ocurre, disfruta lo que tienes, porque sino en el camino te frustras de pensar en lo que deseas y no tienes y no agradeces lo que sí.

Y la cuarta y última ley dice: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Así de simple, no hay que darle muchas vueltas: borrón y cuenta nueva. Para que complicarse y caer en procesos de tristeza y depresión por lo que ya no es. Hay que avanzar de la manera que la vida nos pone en el camino. No podemos andar viendo para atrás. Ubícate en qué deseas, y desde donde estás, y con lo que has aprendido, avanza. Qué es lo que tienes que hacer para llegar a donde deseas y para adelante. Como bien dicen, si la vida te da limones haz limonada y con ella fiesta y carnaval. Enfócate en el Aquí y Ahora y pa'lante. Si es necesario darse un periodo de luto por algo que acabo como una relación de pareja, permítelo pero que no te desgaste por semanas, meses o años, que la vida porque lo único que tienes y lo que pasó ya no lo puedes cambiar.

¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar la vida!

Sobre todo: ¡a Vivir, gente! VIVIR.

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