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09/04/2012 02:18 pm ET | Updated Nov 04, 2012

Que tus sueños NO se conviertan en pesadillas

suenos pesadilla
Reza el dicho que "si es para ti, aunque te quites, y si no, aunque te pongas". El asunto es que la mayoría nos empeñamos y afanamos en que "debe ser lo que yo quiero, cuando yo quiero y como yo digo". ¿A poco no?

Si eres humano, definitivamente has experimentado esa sensación en algún momento de tu vida; hablemos de años, meses, semanas, días u horas. Todos nos hemos afanado por cómo deberían ser las cosas que creemos nos deben suceder, lograr o merecemos.

Y es que una cosa es estar tan enfocados en nuestros sueños, metas, en eso que deseamos lograr -ya sea personal, profesional, material-, y otra muy distinta que esos anhelos consuman nuestra existencia.

Si sentimos que "debemos" tener algo o a alguien para ser felices, nuestras vidas están fuera de equilibrio.

Cuando nuestras metas y sueños comienzan a frustrarnos, perdemos la paz y no disfrutamos de la vida, eso es una señal segura de que estamos demasiado aferrados a algo y hay que considerar que, como bien dicen, "todo lo que pasa debajo del cielo tiene su momento y un lugar preciso para que se dé". Quizás sea un trago amargo por digerir, pero debemos comprenderlo.

Es muy frecuente que haya momentos en los que no obtenemos lo que deseamos, pero debemos entender que si algo no sucede es quizás porque no es el tiempo y que se nos está preparando para llegar a recibirlo o bien, porque la vida desea regalarnos algo mejor y nosotros nos estamos limitando y aferrando a lo que creemos es lo más apropiado o lo mejor para nuestra vida.

Por eso, aunque todavía en mi proceso me desespero y angustio, porque quizás aún no voy al ritmo que yo desearía y no logro algunos deseos de mi corazón, me tranquilizo y fluyo, porque sé que con afán nada logro, y menos positivo.

He visto parejas que encuentran en el amor en asilos de ancianos a los 80 años, empresarios que no fue hasta la última idea que pusieron en acción y tras años de intentarlo, cuando logran éxito; adultos mayores graduándose con honores de la universidad, personas que logran perfeccionar la técnica de un deporte y ganar medalla luego de años de preparación y hasta parejas que después de haber adoptado varios niños la vida les concede un hijo propio -por mencionar algunos ejemplos.

Me queda más que claro que todo tiene su momento y que desesperarse no es la opción.

Y es que cuando nos desesperamos, cuando nos frustramos, cuando estamos descontentos con nuestra vida, nos la pasamos enojados con nosotros mismos y con los demás, ya que al estar comparándonos con los otros -por los logros o los bienes materiales que han logrado- o pensando en lo que nosotros no hemos logrado, nuestros pensamientos no son del todo positivos y por eso generamos sentimientos negativos, emanando mala vibra en general.

Así que la receta para no desesperar y que la búsqueda de nuestras metas no se torne en nuestro enemigo y nos desgaste, -casi como una sombra oscura que nos acompaña a donde sea-- es cuidar muy bien nuestros pensamientos y lo que decimos. Recuerda que lo que piensas y hablas, lo que decretas, tarde o temprano se manifiesta.

Consejo: dale vuelta a la página, en vez de enfocarte en lo que no tienes o lo que los demás o la vida no han hecho por ti, piensa en todo lo que tienes, agradece y valora lo que has avanzado, aprendido, comprendido y tenido la capacidad de experimentar o acumular a través de los años.

Haz una lista de lo que agradeces a la vida: abrir los ojos hoy, poder ver, sentir que tu corazón pulsa, que tienes comida y puedes ingerirla, que puedes caminar, escuchar, hablar y cantidad de cosas que vemos como una constante en nuestra vida, pero que si investigas no todos gozan de esos pequeños grandes milagros que tú. Que no se te vaya un detalle al elaborar esa lista de beneficios y es bueno además que la revises día con día y la aumentes. Verás como tu energía cambia a positiva.

No te digo que te conformes esperando de brazos cruzados a que ya llegará lo que deseas, sino que en medio que haces todo el esfuerzo, busques buenos pensamientos que te impulsen y no que te desgasten.

Recuerda que la esperanza frustrada aflige el corazón. No permitas que eso te suceda, en vez de quejarte, agradece.

Elige tus pensamientos, escógelos con cuidado. Y si en algún momento desesperas o caes, ten paz, somos humanos. Nada más recuerda que cuando uno cae, se levanta, se limpia el polvo y sigue el camino. Sin estar mirando atrás o echándole limón a la herida que se nos hizo -en caso de que la caída haya sido fuerte-. Además, es mejor preguntarse: ¿qué hice para caerme?, ¿por qué me pasó y para qué?, ¿qué lección puedo obtener?

Una situación que además vale la pena considerar es que la vida es como ir por una carretera por la cual nunca has pasado y claro está muchos quisiéramos tener un GPS que nos indique hacia dónde doblar, qué movimientos hacer y que nos brinde un panorama de cómo será el trayecto. Pero en realidad lo maravilloso es ir descubriendo, aventurándose, asombrándonos y ser flexibles para poder cambiar de dirección en el momento que debamos; sin berrinche, sin necedad.

Muchas veces, en aras de obtener ese GPS, nos dejamos llevar por quienes ofrecen decirnos qué pasará en nuestro futuro, algunos más acertados que otros, pero esto es un arma de doble filo: primero, porque he comprendido que cada quien construye su futuro con Dios, el universo, la energía, la fuente o como le quieras llamar a eso superior que existe -si es que reconoces que existe- y además que si algo te va a llegar o suceder así será, siempre y cuando se haga la parte que a cada quien corresponde. Confiemos y sea realmente un deseo que brota del corazón en el que persistimos sabiendo que será cuando deba ser.

Segundo:
por qué nos afanamos de tal manera en lo que se nos dice que cuando se trata de algo bueno nos frustra el que no se manifieste de inmediado y si se trata de algo que no es tan favorable, como nuestra mente es la que controla todo, se empeña en el tema y entonces efectivamente puede ser que eso negativo se termine manifestando en nuestro camino. Ahí es cuando muchos dicen: "ya me lo habían dicho", pero en realidad, deberían decir: "desde que me lo dijeron lo empecé a crear".

Aprovecho entonces para recordarte la capacidad que tienes de crear y que cuando deseas algo, cuando te enfocas, lo visualizas y lo vibras, se manifestará en tu vida; aunque antes debas pasar por algunos escalones. Elige que eso que impulsas a que se manifieste en tu vida sea positivo y no un afán que te desvele, no permitas que un sueño se convierta en pesadilla que te roba y succiona la paz en cada momento.

Si estás en desesperación porque alguna situación no llega a tu vida todavía, respira, que la vida -en todos los aspectos- es una carrera de paciencia, aguante, fe y perseverancia. Sólo con esa constancia, lograrás tus objetivos.

Haz todo lo que puedas, Dios, la vida, el universo, hará el resto.

Y recuerda: ¡a sonreír, agradecer y abrazar la vida!

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