THE BLOG
12/04/2012 01:26 pm ET | Updated Feb 03, 2013

La pasión futbolera de Pablo Escobar (VIDEO)

pablo_escobar

Era una muerte anunciada
desde que ganó la cima,
puso el mundo de cabeza
el zar de la cocaína
pero cayó en Medellín,
don Pablo Escobar Gaviria...

Fragmento de Muerte Anunciada (Los Tigres del Norte).

Aquel dos de diciembre de 1993 murió "El Patrón". Un personaje cuya vida estremece y sacude las formas. Sanguinario, poderoso, inmisericorde por un lado. Benefactor, visionario y astuto por el otro.

Escobar utilizó al futbol para lavar parte de sus millones de dólares, pero este hombre necesitaba darle causas a sus delitos y con dinero detonó el desarrollo del futbol colombiano a finales de los ochentas.

Continúa leyendo o mira el videoblog

El narcotraficante fue dueño de los dos equipos profesionales de Medellín, pero sus colores fueron los del Atlético Nacional. Esto generó un sistema de rivalidades entre los clubes colombianos cuando otros capos también le entraron al negocio y saciaron sus pasiones por el juego, apostando, más allá de los billetes, el honor y el orgullo de sus incontenibles egos. Si "El Señor" mandaba en Medellín,

José Gonzalo Rodríguez Gacha, alias "El Mexicano", tenía a los Millonarios de Bogotá y los Rodríguez, líderes del Cartel de Cali, manejaban al América.

El 31 de mayo de 1989, el Atlético Nacional de Medellín se convirtió en el primer equipo colombiano que conquistaba la Copa Libertadores de América.

Los Capos estaban tan metidos en su propia pasión que la tragedia empezaba a gestarse. Si a Pablo Escobar debía cinco mil vidas, una de estas se registró el 15 de noviembre de 1989. Cuando un resultado afectó sus intereses en un partido de futbol (un empate entre América y Medellín), el capo mando matar al árbitro Álvaro Ortega. Ese día se suspendió el torneo colombiano y no hubo campeón. Justo por esas fechas la selección Colombia se encaminaba a una hazaña. Volver a una copa del mundo tras 28 años de ausencia. Italia 90 puso a soñar a los colombianos. Y el 'Pibe' Valderrama se consolidó como ídolo máximo. La mitad de aquella selección provenía del Atlético Nacional de Medellín así como también el técnico, Francisco "Pacho" Maturana.

Pero los problemas sociales no pueden ser ajenos al futbol y el narcotráfico lo toca todo, como si fuera un pulpo. En 1991, Pablo Escobar se entregó voluntariamente cuando le prometieron que no lo extraditarían a los Estados Unidos. Él mismo adaptó su cárcel, llamada La Catedral, que contaba con una pequeña cancha de tierra para jugar al futbol. En una ocasión, para celebrar a la patrona de los Reclusos, la Virgen de las Mercedes, las estrellas del futbol de Medellín jugaron una cáscara con él, quien siempre alineaba de delantero. René Higuita fue señalado, entonces, como uno de sus amigos. Esto le costó al arquero su lugar en la selección que acudiría a la copa del mundo de 1994.

Para ese entonces el futbol era un sólido factor de identidad de los colombianos que vivían en una cínica tolerancia provocada por los amos de la droga y los inmóviles gobernantes. El presidente César Gaviria se apoderó de esta pasión para limpiar el nombre del país ante el mundo. Fue cuando se gestó una traición para derrocar al capo de capos, quien escapó de su cárcel para esconderse durante los 16 meses que duró su cacería. Oculto y acorralado pudo seguir, a través de un radio de bolsillo, la vez en que Colombia derrotó a Argentina, cinco a cero, en el Monumental de River. Cuenta uno de sus lugartenientes que el futbol lo tranquilizaba. Un par de meses más tarde, sería acribillado en algún tejado de su querido Medellín.

Muerto el Capo, Colombia se convulsionó y aunque la selección era de los pocos símbolos de esperanza que se mantenían, algo impredecible pasó y el Mundial de 1994 fue de pesadilla. Dicen que aquella época de oro del futbol colombiano empezó a morir aquel 2 de diciembre de 1993. Una muerte anunciada porque al final de las cuentas, el narcotráfico extermina lo que toca.

Además

Serie de TV: Pablo Escobar, el Patrón del Mal