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01/14/2013 06:06 pm ET | Updated Mar 16, 2013

Obama y los latinos: ¿cumplirá?

En menos de una semana, dará fin el primer período de gobierno de Barack Obama y comenzará el segundo. Atrás quedarán cuatro años reñidos, de promesas incumplidas y procesos inconclusos en lo que a los latinos de Estados Unidos se refiere.

[Así reciben en Twitter al segundo gobierno de Obama:]

El segundo gobierno de Obama en Twitter

Dejaremos en el olvido el hecho que Obama haya sido, por tres años consecutivos, el campeón nacional de las deportaciones, quebrando récords y ubicando la cantidad de indocumentados - en su enorme mayoría mexicanos - devueltos a sus países de origen por encima de 400,000.

Que pese a haber prometido durante su campaña electoral en 2008 que sería el paladín de la reforma migratoria, ni siquiera hubiese promovido un debate en el Congreso y mucho menos atrevido a publicar un borrador de sus propias posiciones al respecto.

Que el país se enpantanó en mantener un porcentaje inaceptable de cesantía, un problema que ataca a la comunidad latina con especial saña - 11.5 por ciento frente a casi 8 por ciento en la población general. Lo mismo respecto a la crisis de vivienda, en donde los primeros en sucumbir a la ola de millones de embargos hipotecarios han sido y siguen siendo los hispanos, porque son los últimos en acceder al sueño americano de adquirir la casa propia.

Lo dicho: dejaremos todo esto atrás.

Aceptaremos la confesión del Presidente en entrevista a Univisión antes de los comicios: no pasar la reforma migratoria fue su mayor fracaso.

Sí, porque a pesar de las tribulaciones y desilusiones, el 71 por ciento de los votantes hispanos se volcó a favor de la reelección de Obama, haciéndola posible. Y si quienes no pueden hacerlo votaran, el porcentaje hubiese sido mayor.

Este 20 de enero, al asumir Obama su segundo período de cuatro años, los latinos le extenderán al popular presidente un documento. El documento es una página vacía. Blanca. Sin ninguna de estas desilusiones y quejas. El documento se llama Borrón y Cuenta Nueva.

Si para el resto del público estadounidense el presidente tiene sus tradicionales 100 días de gracias y buena voluntad, entre los latinos el lapso se ha extendido a cuatro años, los primeros de su gobierno. Los que acaban de terminar.

Y a partir de ahora, van a pedirle respuestas.

Al menos, eso es lo que dictaría el sentido común. Porque para definir cuál va a ser la relación entre la cúpula del gobierno estadounidense y la minoría más grande del país, se necesita conocer los dos extremos, los dos lados.

Se sabe lo que los latinos piden: representación acorde con su número; reforma migratoria; seguridad en las calles, educación para los niños, y empleos, empleos, empleos...

Los latinos forman parte de la mítica "clase media", que según explican Dave Jamieson y
Arthur Delaney del Huffington Post, están peor y no mejor que cuando asumió Obama en 2009.

"El 60 por ciento de los hogares que están en el medio, que ganan entre 20,262 y 101,582 dólares por año, representan una parte más pequeña del ingreso total que entonces, mientras que el 20 por ciento superior, que de por sí gana más que el 80 por ciento junto, representa más".

Pero se ignora lo que prepara la presidencia.

Porque las señales son disímiles, contradictorias.

¿Qué les espera a los latinos durante Obama II? O mejor dicho, ¿cuál de los Obama surgirá a partir del 20 de enero? ¿Qué hará? Y ojo: no estamos hablando de logros, sino de iniciativas. De intentos. Porque hay que reconocer que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes es tan intransigente, extrema y dedicada al fracaso del presidente como antes de las elecciones. Muchas de sus iniciativas podrán fracasar. Pero... ¿lo intentará?

En las últimas semanas, Obama II parece un líder menos tendiente a las soluciones de compromiso y más dispuesto al combate con los republicanos.

Sin embargo, respecto a los "temas latinos", hay pocas señales de una decisión, pocas respuestas. Por ejemplo, la secretaria de Trabajo, Hilda Solís, fue una de los integrantes del gabinete que presentó su renuncia para que Obama pueda nombrar a otro funcionario. Solís podría volver a Los Angeles para competir por el puesto de supervisor de condado en reemplazo de Gloria Molina, quien deberá retirarse del puesto el año próximo al llegar al límite legal de sus períodos de gobierno.

Y, ¿quién la reemplazará? ¿Otro latino?

Una coalición de activistas latinos ha pedido aumentar la representación del grupo en el gabinete, de dos en el primer gobierno - Solís y el secretario del Interior Ken Salazar - a tres (algo que ya se intentaba en 2009 pero que se frustró al fracasar la candidatura de Bill Richardson como secretario de Comercio). Los nombres que se barajan son el del alcalde saliente de Los Angeles Antonio Villaraigosa y el congresista demócrata de Texas, Charlie González.

¿Lo aceptará Obama? ¿O reducirá la nómina a un solo ministro?

Al igual que en su primera campaña, Obama consolidó el apoyo latino al prometer una reforma migratoria "ya". Pero ahora hay otras prioridades.

En pos de la masacre en la escuela Newtown, las leyes de control de armas de fuego. Los recortes al presupuesto nacional. El nombramiento de Chuck Hegel como secretario de Defensa. El cambio en las regulaciones de debate en el Senado. La confirmación de otros candidatos. La aprobación de un alza en la deuda nacional. El combate al calentamiento global, ahora que se sabe que 2012 fue el año más caliente de la historia. La retirada acelerada de Afganistán...

Esperar, si, pero ¿hasta cuándo?

Eso sí, el poeta Richard Blanco fue el elegido para recitar odas en la ceremonia de toma del poder, no se sabe si por ser latino, o en particular cubano, o por ser gay, o por ser joven... o por todo eso junto.

Fuera del reconocimiento cultural a los latinos, si es que de eso se trata, la decisión no tiene mayor importancia.

La cuestión central no es si Obama conoce, reconoce o domina los problemas que aquejan a la comunidad latina y al resto del país, porque los conoce, sino si se va a animar a confrontarlos.

Lo sabremos en poco tiempo.

Latinos republicanos sobresalientes