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01/28/2013 07:22 pm ET | Updated Mar 30, 2013

No pierdas por ignorancia lo que has alcanzado por gracia

agradecida

¡Qué lástima que en medio de un mundo tan impresionante en que vivimos, haya personas que sean infelices y anden buscando como mendigos satisfacción y prestigio en cosas que a la larga terminan saqueándolas y llevándolas a un abismo triste y oscuro!

Y me pregunto, ¿a qué se debe? Y me doy cuenta que esto es efecto de ignorar el grandioso estado al que hemos sido elevados.

Naturalmente como seres humanos estamos tratando de satisfacer nuestras necesidades de afirmación, estima, afiliación y otras más, pero el mundo nos ha engañado y nos ha dicho que nuestra realización está en tener, en disfrutar, en dominar, y con el tiempo hemos confirmado que esto es un error, porque estas cosas son medios y no fines.

Queridos amigos, hoy les invito a que no se dejen engañar por ofertas que en principio son alucinantes y no pierdan por ignorancia lo que han recibido por gracia.

¿A qué me refiero? Pues que Dios nos ha dotado de una fe tan preciosa y que nos trae gracia y paz en abundancia; y que reclama un crecimiento y desarrollo en el conocimiento de Dios y de Jesús, Señor Nuestro.

Muchos dicen que la vida es un misterio, un enigma, algo incomprensible, y no se adentran en vivirla en plenitud, y lo peor de todo es que la sociedad nos adormece para que no le creamos a Dios, y ha triunfado en cierta forma al conducirnos a desecharlo y a todo lo que Él nos ofrece.

Hemos llegado a ser una sociedad que vive como si Dios no existiera, y entonces no tenemos claridad de lo que es la vida, sin embargo, les recuerdo que Jesús nos ha revelado con su divino poder todo lo referente a la buena vida y esto a través de conocerle a Él, y experimentar su gloria y poder.

Basta ya de estar luchando unos contra otros buscando un status, una promoción, cuando YA Dios nos ha dado la mayor dignidad a la que podamos aspirar, la de ser "SUS HIJOS". Y eso, ¿qué significa? Bueno podemos decir que con ello nos ha regalado los preciosos y más grandes bienes prometidos, para que por éstos lleguemos a ser partícipes de la naturaleza divina, o sea, ser como Dios.

Claro que para que esta realidad se efectiva cada uno de nosotros debe pues haber escapado de la corrupción que reina en el mundo a causa de la concupiscencia, estar atento a no dejarse arrastrar tras estrellas fugaces.

Este tesoro se alcanza, y nos trae felicidad y para ello, hay que poner de nuestra parte; hay que esmerarse en añadir a nuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad.

Este es el camino seguro por el que tú y yo llegaremos a ser lo que debemos y hemos sido llamados a ser.

San Juan nos dice: "Miren qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y lo somos!". I Jn 3,1

Estamos a tiempo para que en este nuevo año en que queremos profundizar nuestra fe nos esforcemos en tener estas virtudes y hacer que crezcan vigorosamente en nosotros, y así no quedaremos inoperantes e infecundos en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2Pe 1, 1-8.

Basta ya de estar sometido al pecado, de vivir con tristeza, atrévete a decirte: sabes que hoy quiero Ser libre, hoy decido no dejar que me sigan robando, hoy es el primer día del resto de mi vida, de una Vida diferente, llena de dignidad.

Y lo mejor de todo es: que esta Gracia que hemos recibido la podemos seguir renovando y recibiendo día a día, no cuesta más que pedirla, si la pierdes puedes volver a recibirla, porque el Dios que en Jesucristo te ha dado todos los bienes espirituales y celestiales, no te negará nada, incluso los bienes materiales y sensibles.

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