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Siete décadas después, reaparece anillo

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Por ALLEN G. BREED | October 19, 2013 07:41 AM EST | AP


RALEIGH, Carolina del Norte, EE.UU. — RALEIGH, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — Agotado y agonizando de hambre y frío, el soldado estadounidense David C. Cox no aguantaba más.

Era prisionero de guerra de los nazis, quienes lo habían capturado tras derribar a su bombardero. Junto con sus camaradas, apenas sobrevivían a base de caldo sucio y pan duro. Al otro lado de la cerca de alambre de púas, las tropas nazis vigilaban atentas.

Al límite de su capacidad física, Cox tomó una decisión muy difícil. Se quitó el anillo de oro que tenía guardado y que había sido un regalo de sus padres, y se lo dio a un prisionero de guerra italiano que le entregó a cambio dos barras de chocolate.

Cox no volvió a ver a su anillo. Pero la prenda no desapareció.

Hace poco, una docena de familiares y amigos se reunieron en la casa del hijo de Cox en Raleigh, Carolina del Norte, y le vieron abrir un pequeño paquete enviado desde Alemania.

El hijo, David C. Cox Jr., de 67 años de edad, cuidadosamente abrió el cartón y sacó el papel protector que había dentro, llegando a una pequeña cajita de plástico.

"Aquí está", comentó con un largo suspiro, extrayendo el anillo. "Oh, Dios mío, pensé que esto nunca ocurriría. Pensé que se había perdido para siempre, todos lo pensamos".

El relato de cómo ese anillo fue devuelto a la familia Cox tiene que ver con la generosidad de un ex soldado enemigo, las maravillas de la internet y el poder sanador del tiempo.

Tras el ataque japonés contra Pearl Harbor en 1941, Cox abandonó sus estudios universitarios y se incorporó a las fuerzas armadas. Se enroló en la fuerza aérea del ejército y se graduó de la academia de entrenamiento aéreo en 26 de julio de 1942. Ese mismo día se casó con su novia de la escuela secundaria, Hilda Walker.

Para celebrar la ocasión, Irvin y Connie Bell Cox le regalaron a su hijo un anillo de oro, adornado con la figura de unas alas con una hélice. Grabadas adentro estaban las palabras: "Para David C. Cox, de Greensboro, Carolina del Norte, de parte de su madre y su padre", y los números 10-4-18-42, la fecha de su cumpleaños y el año en curso.

Cox fue asignado a un batallón de la fuerza aérea apostado en Inglaterra.

Como copiloto de un bombardero B-17, Cox piloteó más de una docena de misiones de bombardeo sobre la Alemania nazi y sobre la Francia bajo ocupación. Fue condecorado con una medalla luego que logró devolver su avión a Inglaterra en mayo de 1943 tras sufrir un ataque enemigo en que murió la mitad de su tripulación.

El 28 de julio de 1943, el avión de Cox fue derribado cuando sobrevolaba Kassel, en Alemania. Se salvó al saltar en paracaídas, pero fue capturado y llevado al campamento de prisioneros de guerra Stalag Luft III.

Allí estuvo hasta enero de 1945, cuando junto con otros prisioneros fue obligado a marchar en medio del frío y la nieve por tres días, y llevado en tren por otros tres hasta llegar a la prisión de Stalag VII-A cerca de Moosburg, al noreste de Munich.

A medida que las fuerzas nazis eran derrotadas por los aliados, prisioneros de guerra de distintos puntos de Europa llegaban a Moosburg. Para cuando llegó Cox, las condiciones allí, según un historiador, "apenas se ajustaban a la Convención de Ginebra".

Fue en Moosburg que canjeó su anillo por las barras de chocolate.

Finalmente, el 28 de abril de 1945, las fuerzas estadounidenses liberaron al campamento y Cox eventualmente fue ascendido a teniente primero y regresó a Carolina del Norte. Comenzó un negocio de reparación de neumáticos con su hermano, y con su esposa Hilda criaron tres hijos.

Cox no habló mucho sobre la guerra, más allá de recordarle a sus hijos sobre las privaciones que sufrió cuando les obligaba a terminarse su comida. Y de cuando en cuando hablaba con nostalgia del anillo que perdió.

Al regresar de la guerra, una de las primeras cosas que hizo Cox fue hacerse una copia exacta del anillo, incluyendo la inscripción. Cuando falleció en 1994, la réplica fue heredada por su hijo, David Jr., quien se la ponía hasta que lo desgastó.

Ahora pasemos a la actualidad, y pensemos en la pintoresca y tranquila aldea de Hohenberg en Baviera.

Allí se mudaron Mark y Mindy Turner hace un tiempo, donde Mark empezó a trabajar como controlador de vuelos en una base militar estadounidense en Ansbach. Un día, la pareja aceptó ir a cenar a casa de sus vecinos, Martin y Regina Kiss.

A sus 64 años, Martin era un pintor de profesión y después de la cena le mostró su estudio a los visitantes. Y entonces mencionó que quería mostrarles otra cosa.

Kiss salió del salón y regresó con un anillo dorado. Y compartió con los presentes el relato de cómo llego a estar en posesión de esto.

La familia Kiss era húngara, originaria del norte de lo que es hoy Serbia. Eran dueños de una tasca cerca del río Danubio. Un soldado ruso que pasaba por ahí después de la guerra le entregó el anillo a la familia, probablemente a cambio de hospedaje. Cuando Martin Kiss se mudó a Alemania en 1971, su abuela le dio el anillo como un amuleto de suerte o para que lo canje por dinero.

Kiss lo llevaba orgullosamente en el dedo meñique. Sabía que debió pertenecer a un soldado norteamericano, pero no había manera de averiguarlo, especialmente en un país renacido que no quería hablar mucho de la guerra.

Debido al temor de que el anillo quede dañado durante su trabajo, Kiss colocó al anillo en una botella vacía, junto con una cadena de oro y una moneda vieja.

Pero nunca dejó de pensar en quién habrá sido el propietario original de la prenda y ahora que tenía a dos estadounidenses hábiles en la computadora en su propia casa, decidió que era hora de tratar de encontrarlo.

Al regresar a su casa, Mark Turner se conectó a la internet y en pocos minutos obtuvo la respuesta.

Halló una tesis de grado del 2005, escrita por un estudiante de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Norwood McDowell. En el texto, McDowell habla del diario escrito durante la guerra por el abuelo de su esposa, David C. Cox Sr., el nombre inscrito en el anillo.

Y allí, en la página 179, estaba la anécdota sobre las barras de chocolate. Después de tantos años, la historia llegaba a su conclusión a apenas dos horas en carro de donde comenzó.

"Parecía que no podía ser verdad", comentó Turner.

Turner le envió a McDowell una foto del anillo con la inscripción.

"Sí ese es, estoy seguro", le respondió, eufórico, David Cox, cuando McDowell le remitió la foto.

"¡Alabado sea Dios!" le respondió Mindy Turner. "¡Estamos muy emocionados por ti y tu familia!"

Tras unos cuantos mensajes y llamadas telefónicas adicionales, el anillo era transportado de vuelta a Estados Unidos.

Sujetándolo en la mano tras abrir el paquete, el hijo del piloto quedó asombrado por el buen estado en que estaba la sortija en comparación con el reemplazo. Su hermana, Joy Wagner, caminó hacia él y tomó el anillo,

"Dios mío, es hermoso", comentó ella mientras se le aguaban los ojos, "es muy especial".

David Cox dijo que tener el anillo en sus manos le erizaba la piel.

"Siento que él está aquí", dijo, en referencia a su padre. "Me hubiera gustado que él esté aquí".

Kiss — cuyo abuelo estuvo en campos de prisioneros soviéticos durante y después de la guerra — dijo en una entrevista telefónica con la AP que lo único que lamenta es que David Cox Sr. y su abuela no estén vivos para compartir "este final feliz".

Kiss se negó a aceptar recompensa alguna por el objeto, diciendo: "Sabes lo que dice el antiguo refrán: 'Es mejor dar que recibir'''.

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