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Víctimas de tifón en Filipinas suplican por ayuda

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Por TODD PITMAN y JIM GOMEZ | November 11, 2013 08:17 PM EST | AP

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TACLOBAN, Filipinas (AP) — Cadáveres hinchados comenzaban a acumularse en las calles de esta ciudad del centro de Filipinas azotada por el tifón Haiyan —sin que nadie los reclame ni los cuente— y los desesperados sobrevivientes suplicaban por alimentos, agua y medicinas. Miles de personas podrían haber muerto.

Desde el aire, la golpeada ciudad de Tacloban parecía un vertedero de basura, con apenas unos cuantos edificios de cemento que quedaron en pie tras el paso demoledor de uno de los meteoros más poderosos que haya azotado al país, con vientos de 236 kilómetros por hora (147 mph) y olas de hasta siete metros (20 pies) que arrojaron barcos tierra adentro o barrieron otros mar adentro.

No había nadie que se llevara a los muertos, por lo que era posible ver varios cadáveres a los lados de la carretera principal que conecta Tacloban con su aeropuerto. Tacloban fue la ciudad más afectada por el meteoro en la remota costa este del archipiélago.

En una pequeña base naval, ocho cadáveres hinchados —entre ellos el de un bebé— estaban parcialmente sumergidos en el agua de mar que trajo el tifón. Los funcionarios decían que no tenían bolsas para cadáveres o electricidad para conservarlos hasta que alguien los reclamara.

"Ayuda. SOS. Necesitamos comida", decía un mensaje pintado con letras grandes en el puerto de la ciudad devastada.

Las autoridades calculan que el tifón, que tocó tierra el viernes, pudo haber matado a 10.000 personas o más, pero debido a la lentitud para la recolección de cadáveres, la cifra oficial seguía muy por debajo de ese nivel: 942 muertos, según el ejército filipino.

Con la infraestructura de comunicaciones y transportes hecha añicos, es probable que tome varios días tener la cifra definitiva de muertos. "Oramos para que el total de muertos sea inferior a los 10.000", dijo el vocero presidencial, Edwin Lacierda.

"No creo que haya una sola estructura que no se haya destruido o dañado seriamente de algún modo: todas las construcciones, todas las casas", dijo el general de brigada Paul Kennedy, de la infantería de marina de Estados Unidos, después de sobrevolar la ciudad en helicóptero. Kennedy habló desde la pista del aeropuerto, donde dos aviones de carga C-130 descargaban suministros.

Las autoridades dijeron que por lo menos 9,7 millones de personas en 41 provincias se vieron afectadas por el tifón, que en las Filipinas se conoció como Yolanda pero que en el resto de Asia se le llamó Haiyan.

Es posiblemente el desastre natural más devastador que haya golpeado esta empobrecida nación del sudeste del Asia.

"Por favor díganle a mi familia que estoy viva", dijo Erika Mae Karakot, una sobreviviente de Tacloban, en la isla de Leyte, mientras formaba fila para recibir ayuda. "Necesitamos agua y medicinas porque mucha de la gente está herida. Algunos padecen de diarrea y deshidratación debido a la escasez de alimentos y agua", añadió.

Soldados filipinos distribuían alimentos y agua en Tacloban, mientras equipos de evaluación de Naciones Unidas y otras agencias internacionales inspeccionaban la situación. Los militares estadounidenses enviaron a la ciudad alimentos, agua, generadores de electricidad y un contingente de infantes de marina, la primera ayuda exterior.

Las autoridades dijeron que trasladaron a unas 800.000 personas antes de la llegada del tifón, pero algunos de los centros de evacuación no resistieron el embate de los vientos y el agua. La Cruz Roja Nacional Filipina, responsable de advertir y aconsejar a la región, dijo que la gente no estaba preparada para una tormenta tan fuerte.

Emily Ortega, de 21 años y a punto de dar a luz, estaba entre quienes creían estar a salvo, pero el centro donde buscó refugio fue devastado por una marejada de 6 metros (20 pies) y tuvo que nadar y aferrarse a un poste para sobrevivir. Llegó a salvo al aeropuerto, donde dio a luz a una niña. Bea Joy Sagales nació aparentemente sana y su llegada fue celebrada por el personal del aeropuerto y los médicos militares que asistieron en el parto.

El presidente filipino, Benigno Aquino III, dijo en un comunicado que declaró "estado de calamidad nacional", lo que permite al gobierno central despachar más rápidamente los fondos de emergencia e imponer controles de precios a los artículos básicos. Agregó que las dos provincias más afectadas fueron Leyte y Samar, con "destrucción masiva y pérdida de vidas".

Los vientos de la tormenta disminuyeron a 120 kilómetros (74 millas) por hora al tocar tierra en el norte de Vietnam el lunes por la mañana después de cruzar el Mar del Sur de China, según el observatorio meteorológico de Hong Kong.

Por otro lado, la agencia meteorológica vietnamita dijo que Haiyan tocó tierra por la provincia norteña de Quang Ninh y avanzaba hacia el sur de China.

La prensa estatal atribuyó a la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate haber dicho que 13 personas murieron y 81 resultaron heridas mientras reforzaban sus casas y podaban árboles antes de la llegada de la tormenta. Agregó que el tifón dañó más de 1.300 viviendas y 39 embarcaciones pesqueras en aquella provincia.

Se anticipaba que la tormenta seguiría debilitándose el lunes mientras desencadenaba intensas lluvias en las provincias chinas de Guangxi y Hunan. Las autoridades de Guanxi aconsejaron a los pescadores que no salieran a navegar y aconsejaron a los residentes tomar precauciones por inundaciones y deslizamientos.

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Los periodistas de The Associated Press Oliver Teves y Teresa Cerojano en Manila y Minh Tran en Hanói, Vietnam, contribuyeron a este despacho.