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10/29/2012 04:09 pm ET | Updated Dec 29, 2012

Los hubiera de Carrillo

mario carrillo

Carrillo se fue. No sólo por los resultados, sino también por las piedras que él mismo decidió ponerse sobre la espalda. Con sus caprichos y decisiones, el todavía técnico Puma decidió que su estancia en el timón universitario estuviera condenada al hubiera. Cuando su equipo ganaba, todos se preguntaban cómo hubiera lucido el equipo con el talento que él mandó a la tribuna y a la banca; cuando perdía, la interrogante iba respecto a qué hubiera pasado si a los grandes nombres se les hubiera permitido pisar la cancha.

Dividió tanto al conjunto que los convirtió en dos equipos. Carrillo dirigió a jóvenes sin liderazgo y se enfrentó al fantasma de nombres y apellidos que terminaron derrotándolo sin necesidad de jugar. Su estrategia basada en la calculadora se dobló ante los primeros rivales que se le plantaron con ciertos argumentos futbolísticos. La suya ha sido la crónica de una obra construida para suicidarse. Decidió buscar enamorar a la afición borrando como apestados a futbolistas con una trayectoria que les valió ilusionar a la fanaticada como él nunca pudo hacerlo, por su antecedente americanista y por esa antipatía que le brota de cada uno de los poros.

La soledad por la que apostó se convirtió en su pecado capital. Ante América, perdió Pumas, pero sobre todo perdió Carrillo. Se quedó solo ante los embates del hubiera, ante el reproche silencioso de Villa, Romagnoli, García y Lozano mirándolo a la distancia. Si tan sólo hubiera optado por la lógica de meter a su más valiosa materia prima, los resultados negativos habrían tenido una responsabilidad compartida, habrían caído tomados de la mano y no con un estratega que parece el lobo que atemoriza a la manada en vez de ser su guía.

Los veteranos jugaron sin jugar. Se mantuvieron serenos pese a los absurdos de su técnico y aguardaron mirando el reloj de arena que siempre contuvo escasos granos. Hicieron bien al levantar la mano para decir que no estaban satisfechos, también acertaron al no lanzarse contra su técnico, al dejar que siguiera haciendo y deshaciendo una bomba de tiempo que estallaría en cualquier momento.

El tiempo de Carrillo se extinguió. Las derrotas de su equipo, de ese combinado de jóvenes a los que exhibió como queriendo ser un descubridor del futbol, se magnificaron por el otro conjunto, el de los referentes a los que sentó por decisión propia y por los designios de su asesora espiritual. Divide y vencerás, la filosofía podrá funcionarle a Mourinho con un Real Madrid capaz de ganar una guerra en medio de la batalla interna, mas no a unos Pumas que mientras estuvo Carrillo siempre pensaron en el hubiera...

Fotos de la Liga MX Apertura 2012


Mauricio Cabrera es articulista de La Ciudad Deportiva.