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09/20/2012 10:17 am ET | Updated Nov 20, 2012

¿Cómo el futbol inspiró a un Premio Nobel de Química?

balon de futbol

No se trata del nuevo fichaje del Real Madrid ni del nuevo talento deportivo que conquistará las canchas en el Mundial de Brasil 2014. La pasión del futbol llegó a la química con el elemento bautizado como Futboleno.

Las investigaciones para su descubrimiento iniciaron en 1985, pero hasta 1996 los científicos Harold W. Kroto, del Reino Unido y Richard E. Smalley y Robert Curl Jr, de Estados Unidos, fueron reconocidos con el Premio Nobel de Químicapor el descubrimiento de los que científicamente se llaman fullerenos.

Los fullerenos se caracterizan por su estructura molecular de 60 átomos de carbono -de ahí que también se nombre C60- en una forma de 12 caras de cinco lados (pentagonales) y 20 caras de seis lados (hexagonales), los cuales dan una forma semiesférica muy similar a un balón de futbol.
El futboleno resultó de gran ayuda para la medicina y para la electrónica. En la primera ciencia, nuestros "balones de futbol" ayudan a "enjaular" encimas relacionadas con el SIDA VIH1 y VIH2, y con el cáncer, lo cual contribuye para investigaciones que lleven a una posible cura de ambas enfermedades.

Y aunque no lo creas, mientras lees este artículo o navegas por internet estás haciendo uso del futboleno. Bueno, ciertamente no del futboleno en sí, sino del nanotubo, que forma parte de los fullerenos. El nanotubo es un super conductor utilizado en los chips y en los procesadores de las computadoras.

¿Te imaginas cómo el deporte influye también en las ciencias?

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Los científicos descubrieron que para obtener el C60 no se requería de gran instrumental ni de la máquina de "Back to the Future" porque el elemento se puede producir incluso durante el proceso de combustión de una vela.

Pero la historia no termina aquí. En 2010 los científicos hallaron partículas de futboleno en estrellas muy próximas al sol, lo cual significaría que este baloncito tan peculiar podría ayudar a crear vida en cualquier rincón del universo. ¿Cómo? Sencillo, por ser una "jaula" las moléculas y átomos intergalácticos del futboleno pudieron ayudar a transportar a la Tierra las sustancias que detonaron el inicio de la vida.

La nanotecnología (la ciencia de los átomos y las moléculas, en palabras del propio Premio Nobel, Harold W. Kroto) está encontrando incontables aplicaciones con el descubrimiento del C60. Kroto mismo explica que hoy en día es posible reducir millones de veces más el tamaño de nuestra tecnología "si controlamos las estructuras a escala atómica y molecular".

Si bien Kroto ejemplifica los futuros usos de la nanotecnología en la salud, las celdas solares, el ahorro de energía o incluso, usando un poco su imaginación, en la fabricación de un auto tan ligero que rebote, la nanotecnología ya se usa en desodorantes que necesitan nano partículas de plata para combatir el mal olor.

El desarrollo de la nanotecnología en el deporte se ve, por ejemplo, en las pelotas de tenis. Con la nanotecnología se mejoran las propiedades para que el desempeño del esférico sea mejor, como el rebote y resistencia a los golpes de la raqueta. Y ese es un ejemplo. Textiles, materiales en el calzado deportivo o protectores son algunos ejemplos de los usos que empieza a tener la nanotecnología en la práctica del deporte.

Kroto, actualmente investigador de la Universidad del Estado de Florida, se define como un divulgador que gusta de enseñar ciencia y arte a los niños. La forma en la que explica la ciencia es muy lúdica, por lo que ahora entendemos que lo primero que le vino a la mente al ver la estructura del C60 haya sido un balón de futbol.

Así, parte de la historia de la nanotecnología surgió con el descubrimiento de un elemento químico con forma de balón de futbol, el futboleno. Ya nadie puede decir que el deporte no ayuda a las ciencias exactas.

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Miguel Colunga es articulista de La Ciudad Deportiva.