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09/28/2012 02:36 pm ET | Updated Nov 28, 2012

Muros y puentes / Espaldarazos

Un espaldarazo suele generar gusto al que lo recibe como satisfacción al que lo da. Es un reconocimiento que se otorga a quien lo merece, confirma confianza y reparte honor. En política además es un golpe de imagen y en la actualidad la "ceremonia" del espaldarazo para políticos en campaña cobra tantas variantes como lo permitan la astucia y la imaginación de su equipo. El espaldarazo de un equipo de campaña es difundir y/o propiciar los espaldarazos que su candidato recibe. Quienes están a cargo de Obama for America (OFA) canalizan entusiasmos y apoyos. Lo mismo los pregonan que los motivan. Convierten su plataforma en una combinación mediática de ofrecimientos populares y toma de conciencia. En pos del voto van a convencer con los argumentos de la Realidad que los ciudadanos padecen... la muestran, la desdoblan, prometen remontarla (para bien presuntamente) al mismo tiempo que demuestran lo nefasto de las intenciones de Mitt Romney si éste llegara a administrarla.

Los equipos de campaña, hoy por hoy, se convierten en una suerte de activistas, propician un movimiento social, convierten las reuniones en "acciones directas" y en esos menesteres un nuevo elemento, por cierto, han añadido a la prestidigitación de sus actos: dan instrucciones concretas para registrarse a tiempo y asumir la determinación de votar. Este 30 de septiembre, por ejemplo, Obama ofrece un discurso en un evento comunitario en Las Vegas, Nevada, ahí animará a sus simpatizantes "a registrarse por internet para votar antes de la fecha límite (en ese estado), el 6 de octubre, y votar a partir del 20 de octubre", su fecha de inicio de la llamada votación temprana, nos dicen los del equipo de OFA en un comunicado.

Lo mismo hace el candidato o, mejor dicho, el presidente encarna esa nueva parafernalia: Obama ya no se limita a propiciar el aplauso para sí o el abucheo contra Romney. Después de la motivada reacción, antes de proseguir con su discurso de campaña, señala que los abucheos contra el republicano no son suficientes... y enseguida pide: vayan a las urnas y voten.

Los espaldarazos son por demás diversos, democráticos, populares y elitistas, singulares y plurales, coloridos y nunca insignificantes. Grupos de rock, estudiantes, actores y actrices (jóvenes y viejos, estrafalarios y aliñados), deportistas, nerds, obreros... los respaldos se manifiestan de una u otra manera y casi siempre son bienvenidos. Los hay de generación espontánea y también sobre pedido, y si los espaldarazos espontáneos son celebrables, los acordados no por serlo lo son menos, en Las Vegas (en el evento referido) la popular banda de rock mexicana, Maná, tocará para darle la bienvenida al presidente Obama. Bien por Maná, bien por Obama.

Los espaldarazos en política o son oportunos o se quedan para el empedrado de las buenas intenciones. En esta disputa electoral --se ha indicado repetidamente-- el dinero es factor clave. Siendo una disputa de campañas súper millonarias en las que ambos contendientes obtienen dinero a raudales de múltiples maneras y casi siempre en eventos colectivos, también descuellan espaldarazos individuales. El dinero nunca es inoportuno, dijo el filósofo de mi barrio. De entre las aportaciones económicas que Obama ha recibido destaca la del actor Morgan Freeman, cuya generosidad brilló en el gremio hollywoodense donde no pocos han apapachado al presidente demócrata reuniendo fondos con millonarias cenas glamorosas en sus espléndidas mansiones. Freeman hizo una aportación individual, sacó la cartera y le dio un millón de dólares al comité de acción política (el súper PAC USA Action), fue un espaldarazo personal.

Un espaldarazo es una especie de diálogo y al mismo tiempo un mensaje escénico. Quien respalda y quien es respaldado se identifican, se comprometen y escenifican una oportunidad ante los votantes. Transmiten a los ciudadanos, a la sociedad, su estado de salud política. Los hay en los atrios de los discursos (como los desfiles de oradores durante las convenciones de los partidos y los que se vienen repitiendo, en menores escalas, en cada mitin). Los hay de grandes personalidades que los graban en formatos de anuncios comerciales para radio y televisión, como los ya varios de Bill Clinton. Y los hay, también, en grandes producciones en el cine.

El productor Harvey Weinstein, uno de los poderes fácticos de Hollywood, a través de su agencia The Weinstein Company produjo y distribuirá la película Code name: Geronimo, de John Stockwell, en la que se cuenta la caza y muerte de Osama bin Laden. El filme (presumiblemente) está concluido, pero trascendió que Weinstein no lo estrenará hasta bien entrado este otoño: a mediados de octubre, para imprimir un mayor impacto, o sea en plena campaña presidencial en otro claro apoyo al primer mandatario: el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Con todo, el espaldarazo mayor, el que anhela Obama, sería el de la juventud: el que tomaría fuerza al expresarse en votos, en votos emitidos por los jóvenes. Los jóvenes representan más que un segmento de electores indecisos, ellos son a la vez independientes y cruciales, un alto porcentaje votará por primera vez y su voto además de determinante en esta elección puede convertirse en capital. Enfoquemos las tan llevadas y traídas cifras: los jóvenes cuyas edades fluctúan entre 18 y 25 años representan en las urnas una potencial población de 16 millones. Los activistas de OFA andan afanados en busca de ese espaldarazo culminante. No hay mayor espaldarazo que el que se imagina, porque no se ha dado, esperemos que éste no se quede en lo platónico.

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