HUFFINGTON POST
09/06/2013 09:35 am ET Updated Sep 06, 2013

Guerra en Siria: posible desenlace político (ANÁLISIS)

De su estadía en Rusia, la reunión entre el Presidente de Estados Unidos Barack Obama y su homólogo ruso Vladimir Putin será el punto culminante. Allí, en San Petersburgo, durante la reunión de los principales jefes de estado del mundo - el G20 - se podría decidir la suerte de la guerra en Siria.

Ambas potencias para afuera exhiben un desacuerdo total en la cuestión de la guerra civil en el país árabe y denotan que aparentemente las relaciones bilaterales están en uno de sus puntos más bajos de la última década. Pero todas las partes saben que este conflicto ya no tiene una solución bélica, sino política.

Al mismo tiempo y con dificultad, avanza en la vía legislativa la propuesta de resolución enviada por la Casa Blanca al Congreso en Washington para obtener la autorización de lanzar un operativo militar que, según lo prometido, será "limitado" y "sin botas en el terreno", vale decir, solamente un bombardeo con misiles y aviones.

La opinión pública en el país todavía se opone a la intervención, temiendo que se convierta en otra guerra como la de Irak, que duró una década, costó las vidas de casi 4,500 jóvenes estadounidenses, además de cien mil heridos e incontables gastos, además de cifras muchísimo mayores de iraquíes muertos y heridos. Esa guerra fue presentada al público como motivada por las "armas de destrucción masiva" del presunto enemigo, las cuales no existían. La gente teme que las armas químicas en poder del gobierno sirio sean un espejismo.

Sin embargo, una vez conseguido el apoyo del Congreso y con muchos republicanos como aliados, la administración podría obtener un viraje y un mayor apoyo a la campaña que se precipita. Y cabe suponer que en unas dos semanas Obama obtendrá la aprobación congresional.

Pero el operativo, por limitado que fuese, significa la intervención armada estadounidense en la guerra. Aún más cuando las fuerzas armadas sirias se han preparado y negado a Estados Unidos los objetivos inmediatos - camuflándolos, haciendo desaparecer sus tropas - que fueron publicados de antemano, algo que obliga al Pentágono a introducir nuevas y más costosas metas militares.

Y así aumenta la necesidad del gobierno de llevar a una solución negociada.

Lo que nos retorna a la reunión entre Obama y Putin, este viernes, y lo que en ella se habló.

En ese contexto, llama la atención una información difundida en las últimas horas por la agencia Reuters como "exclusiva". Un exaliado de Bashar Assad, dice el Huffington Post, desertó y llegó a Istambul, Turquía.

Se trata del general Ali Habib Mahmud, quien fue ministro de Defensa de Siria entre 2009 y 2011 y que recientemente cortó relaciones con el régimen alawita del clan Assad, al cual pertenecía. La raíz de la división parece ser el desacuerdo de Habib respecto a la represión violenta de las manifestaciones iniciales contra el presidente sirio. Históricamente, esa represión de manifestaciones pacíficas fue precisamente el combustible para que estallara la rebelión y luego la actual guerra civil.

Pero lo importante de la información radica en que Habib sería aceptado tanto por Estados Unidos como por Rusia, y que su presencia - ya fuera de Siria - en Turquía podría señalar la posibilidad de un acuerdo entre las potencias para sustituir a Assad con un exmiembro de su propio grupo: Ali Habib.

Ese cambio podría recibir el apoyo de la secta alawita - una minoría del 10 por ciento de la población pero actualmente en el poder político - ya que Habib era miembro del círculo íntimo del gobierno, hasta su dimisión, que explicó por motivos de "salud".

Habib, no identificado con ninguna de las facciones rebeldes - y menos con los grupos islamistas entre ellos - podría convertirse en el caballito de batalla de las potencias, en quien ocupe el poder político en Damasco y negocie con todas las partes implicadas para evitar la generalización del conflicto.

"Creo que los estadounidenses y en cierto grado los rusos están preparándolo [a Habib] para la era post-Assad", dijo desde París a Reuters el doctor Kamal al Labwani, uno de los principales dirigentes de la oposición divil, "yo apoyo este plan, Habib es la persona indicada".

Claro que también podría ser una movida desesperada, ya que la situación en el campo de batalla ha estado favoreciendo a las fuerzas del gobierno, cada vez más.


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