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10/08/2012 12:17 pm ET Updated Dec 08, 2012

Diario de un carnívoro converso: Huevos revueltos

tortuguero

'El Principito' dice que los adultos empezamos nuestros relatos siempre con números, así que lo primero que contaré es porqué tomé la decisión, hace 11 meses, de ser lacto-vegetariano.

En septiembre del año pasado fui con mi novia a un eco-campamento en Playa Marquelia, estado de Guerrero, en México. La idea principal del campamento es la liberación de tortugas marinas, con el fin de hacer concientización sobre la importancia de preservar una especie tan devastada por el ser humano, en riesgo principalmente por el mito de los poderes afrodisiacos y de potencializador sexual que tiene el huevo de tortuga.

El campamento da la opción de menú vegetariano al que guste, no es un requisito. Mi novia, que para ese momento llevaba 11 años de ser ovo-lacto-vegetariana, me propuso que el menú que pidiéramos fuera vegetariano durante los dos días del campamento; pensé que era buena idea. Ya en muchas ocasiones podía pasar días enteros sin comer carne dado que nos gusta pedir dos platillos y compartir, así que pedíamos comida vegetariana para que ambos pudiéramos comer de todo. Entonces no creí tener problema para no comer carne durante el campamento.

Llegado el momento el encargado del campamento te entrega una tortuguita que nació durante la noche anterior y la pones en la arena para que llegue solita al mar: te vinculas con un animal que dedicará toda su vida a nadar y mover sus aletas sin parar, que sólo se detiene cuando regresa a la playa donde nació -con solo 10 metros de margen de error sobre el preciso lugar de donde toco el mar por primera vez-, para poner sus huevos y regresar al mar.

Después de la liberación de tortugas hay una explicación de lo que acaba de ocurrir, desde cómo es la vida de la tortuga, el proceso natural del depósito de los huevos así como la preservación y protección de la especie, avalada por el gobierno mexicano. El encargado explica la importancia de la protección del huevo, dado que el principal depredador es uno que usa gorra, morral, mochila, lámpara y machete. En la noche se da la oportunidad a los asistentes de hacer un recorrido en la playa para ubicar nidos y hacer el rescate. Esa noche los cerca de 40 asistentes del campamento hicimos el "patrullaje" sin éxito, y la mañana siguiente nos dimos cuenta de que perdimos 3 nidos en manos de los depredadores. Esa tarde el camión regresó al DF, pero mi novia y yo decidimos quedarnos una noche más, pues para mí las vacaciones perfectas son en una playa virgen con una hamaca y una tienda de campaña.

Esa noche pedimos al encargado del campamento que nos permitiera hacer el patrullaje, así que nos entregó todo el kit: mochila, documentos oficiales como identificación, bitácora, bolsas de plástico, lámpara con luz roja, bolígrafo, marcador, radio comunicador, un bastón y un machete. Salimos por la noche mi novia y yo: vimos 3 tortugas desovar y encontramos otros 4 nidos. En total rescatamos 730 huevos de tortuga, los depredadores no se llevaron ningún nido esa noche. ¡Estábamos felices! Fue una de las mejores experiencias de mi vida.

La mañana siguiente, para desayunar pedí unos huevos revueltos (de gallina):
- ¿Después de lo de anoche vas a desayunar huevo?
- Mejor tráigame gorditas también...

Desde entonces no como huevo, carne, pollo, ni pescado. Lo que camina, se arrastra, nada o vuela no va a mi cazuela.

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