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08/26/2014 10:25 am ET Updated Oct 26, 2014

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

101dalmatians via Getty Images

Por más concentrados y enfocados que seamos en las diferentes áreas de nuestras vidas, siempre llega un momento en el cual nos damos cuenta que ya sea en lo personal, en lo profesional, en nuestras relaciones o con nosotros mismos, estamos postergando situaciones, decisiones, acciones, tareas, labores que para ayer, la semana pasada o el mes pasado, fue tarde y estamos arrastrando.

Sin lugar a duda, el mayor ladrón del éxito en todo sentido es la postergación. Como bien reza el dicho: no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Postergar es uno de los más malos hábitos que podamos tener, y en realidad quién, por equis o ye, no lo ha tenido.

La autora de best sellers Joyce Mayer en su libro "Cómo formar buenos hábitos y romper malos hábitos", comenta sobre el tema: "La postergación es un ladrón. Roba nuestro tiempo, nuestro potencial, nuestra autoestima, nuestra paz mental. Es como una canción de cuna que susurra: Duérmete niño, todo irá bien. Pero todo no irá bien si seguimos postergando lo que necesitamos hacer. ¡Y la tarea no se hará por sí sola!... Sea agresivo cuando sepa que necesita hacer algo. NO lo deje para después y siga dejándolo para después... ¡simplemente hágalo!"

Como bien dijo Thomas J. Vilord: "Si usted tiene metas y postergación, no tiene nada. Si tiene metas y emprende la acción, tendrá todo lo que quiera".

Leyendo sobre el tema, he encontrado algunas causas frecuentes y recurrentes en una gran mayoría de personas a la hora de postergar. Por ejemplo, a veces las personas que suelen postergar lo hacen por falta de claridad en sus objetivos, es decir no tienen un norte de hacia dónde van o de lo que implica realmente llegar a esa meta. Siguen en la lista quienes buscan la perfección, ya que suelen enfocarse en lo que les falta, en lugar de en los recursos de que disponen. Se exigen niveles de rendimiento irreales, de demandas y auto-exigencias de las cuales difícilmente logran salir. Es importante recordar que es mejor la excelencia que la perfección.

Otra de las causas que nos hacen postergar nuestros objetivos o tareas, es la resistencia al cambio, ya que muchas veces salir de nuestra zona de confort implica ir hacia lo desconocido, a lo que no controlamos y eso genera ansiedad. Y esto nos lleva al miedo al fracaso, porque al resistir al cambio evitamos tomar acción sobre lo que sabemos que debemos hacer, nos cuesta decidir dar el paso necesario para llegar a nuestra meta porque nos provoca ansiedad de qué sucederá, ya que en muchos casos, y que es otro factor, no tenemos garantías de nada y nos da temor arriesgarnos al éxito, por lo que nos quedamos inmóviles, que es el resultado de todas las anteriores.

Ahora bien, teniendo claro que esas y otras causas que tú bien sabrás te hacen postergar y que estoy seguro en muchos casos serán las mías y las de muchos, como el miedo a no saber qué sucederá o que no hay garantía de nada, vamos a enfocarnos mejor en lo bueno de esta vida y es las soluciones, algunos pasos que podemos seguir para deshacernos de ese hábito que nada aporta o suma a nuestras vidas.

Carlos Gallego, creador del curso "Domina Tu Tiempo 2.0", ofrece las siguientes recomendaciones para dejar de postergar:

- Toma pequeños pasos. Cuando estás comenzando un proyecto grande puede parecer como una tarea enorme que va a consumir el tiempo de todos. En lugar de trabajar por horas y horas, trata de empezar con 10 minutos. Y desarrolla paso cortos así será más fácil de continuar.

- Toma descansos. Mientras que te sientas durante 8 horas continuas para completar una tarea, te va parecer desalentadora, intenta dividirlo en pequeños pasos y toma un descanso cuando complete cada paso. Otro método consiste en darte 10 minutos por cada hora.

- Haz un plan. Es fácil de seguir por el camino de la postergación cuando tus objetivos no están claros. Date un plazo estricto si es necesario. Anota las tareas que debes realizar y los detalles de esas tareas. Es una manera de mantenerte responsable de lo que haces o no haces al final del día.

- Llega a la raíz del problema. A veces hay una razón subyacente por la que has estado postergando un tema específico. Puede que no seas capaz de identificar este motivo hasta que realmente piensas en él. Si se puede identificar la razón, es posible resolver el problema de la dilación.

- Prémiate. Puedes prometerte recompensas por completar tareas difíciles. Decide sobre algo que deseas tener o quieres hacer. Permítete ese lujo, una vez que hayas completado la tarea en cuestión.

- Cree en ti mismo. Cuando crees en ti mismo, ganas una pasión por la vida y el entusiasmo que te ayudará en el día. Una vez que crees en ti mismo, tienes el poder para superar la postergación y alcanza tus objetivos en la vida.

- Haz la tarea menos querida en primer lugar. Cuando el día se compone de muchas de las tareas que debes realizar, comienza con los menos agradables. Si bien es posible que estés postergándolo, una vez que los malos estén realizados, el día va a mejorar.

- Programa tareas de diversión. Es importante hacer tiempo para ti, tareas tan agradables también deben ser una parte de tu día. Debido a que tu lista de cosas por hacer es por lo general lleno de tareas indeseables, también debe incluir actividades agradables.

También puedes sumar los siguientes consejos o pasos. Por ejemplo, funciona mucho hacer una lista con las cosas que tienes que hacer e ir marcando lo que ya vas haciendo. Trata de terminar la tarea más larga de tu lista, eso te dará impulso para hacer lo demás que quizás has dejado de lado.

Cada vez que se te presente algo que no quieras hacer o que quieras sacar de la lista, pregúntate, "¿terminar esto me tomará más de dos minutos?". Para la mayoría de nosotros, esto incluye tareas pequeñas como lavar los platos o tender la cama, sin embargo, aplica a tareas simples de cualquier ámbito de tu vida.

Algo importante: evita las distracciones y sobre todo, las que estás buscando tú mismo con tal de postergar lo que sabes que tienes que hacer y no quieres hacer; evita el teléfono, la televisión, las redes sociales, limita el uso del internet, del celular.

Si no te funciona trabajar solo, busca un amigo o un familiar que te ayude. Diles que te alienten a que permanezcas trabajando y pide su ayuda si lo necesitas. Rodéate de amigos, no de cómplices, esos que te distraen de tu objetivo.

Y algo demasiado importante es que antes de comenzar la tarea pienses en la satisfacción de tu meta cumplida: hacer las labores del hogar, tener tu cuarto ordenado, lavar la ropa, cumplir con tu trabajo, hacer ejercicio y verte y sentirme mejor, comer adecuadamente y mantener una mejor salud, piensa en todo lo que vas a obtener cuando hayas llegado a la meta y empieza a sentir esa satisfacción desde antes de comenzar.

Y recuerda: ¡a sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

¡Gracias por existir, compartir y estar!

En Twitter, @ChrisBarquero.

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