El Líder Parapléjico y el Ministro de la Presidencia

Co-escrito con la periodista Boliviana, Andrea Monasterios

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Miguel Mamani mostrando que ha salido campeón en una maraton donde participaron 10,000 atletas, logró un registro de 32 minutos 56 segundos ©PinchesGringos

"Ustedes hablan de difamación y son los primeros que difaman. ¿Señor Quintana, para usted, nosotros somos productivos, aportamos al desarrollo nacional o somos una plaga para el estado? Como ya lo dijo el diputado, Edgar Romero" le pregunto Miguel Mamani, un joven Quechua, en silla de ruedas a uno de los hombres mas poderosos de Bolivia, el ministro de la presidencia Juan Ramón Quintana.

Era la primera reunión entre el colectivo de personas con discapacidad y el gobierno Boliviano en la ciudad de La Paz. Miguel y otras cien personas habían viajado 380 Km. rodando y a pie hasta llegar a la sede de gobierno, para poder hablar con el presidente, Evo Morales, sobre una pensión para el colectivo de personas con discapacidad grave y muy grave.

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Miguel cruzando los Andes en la caravana, Marzo 2016 ©PinchesGringos

Miguel Mamani, tiene 23 años, viene de una familia pobre del norte de Potosí, su papá se murió cuando él tenía dos años. El Mikie como le dicen de cariño, se fue con su mamá y sus tres hermanos a la ciudad donde ella, empezó como trabajadora del hogar.

A los 12 años Miguel dejó la escuela y se escapó con José Luis, su mejor amigo a la Argentina. Huyeron con pasaportes que decían que tenían 38 años, logrando sobrepasar cuatro puestos de control temblando de miedo. Al llegar a las afueras de Mendoza, Miguel se llevó una gran decepción al ver que donde tenía que vivir, no se parecería en nada a la Argentina que había visto en la tele. "Yo era el mas bandido de mis hermanos, desde niño siempre supe lo que quería, por eso me arriesgue a dejar mi casa, para poder ganas más dinero" dice con una sonrisa picarona.

En los campos de cultivo en Mendoza, La Rioja y Chilecito aprendió escapar de la gendarmería junto con José Luis, pues en Argentina, a diferencia que en Bolivia, el trabajo infantil es ilegal. Ya cuando creció, se fue a Buenos Aires a trabajar en las fábricas de ropa en las villas bolivianas. Allá, conoció a Rossy, una chica Boliviana, un año menor que él. "Rossy era muy linda, pero tenía una actitud muy infantil" recuerda Miguel.

Miguel y Rossy, se fueron a vivir juntos al mes de conocerse, "No éramos ningunos santos, tomábamos mucho, ella se iba a bailar a un night-club, peleábamos siempre, pero yo la amaba" cuenta mientras el enojo explota en sus ojos "Como iba yo a pensar que a la chica que le he dado todo me iba a hacer esto".

Miguel cuenta que una noche, en medio de una pelea, Rossy, lo empujó desde un segundo piso por unas gradas sin baranda "Esa fue la ultima vez que la vi" dice Miguel, con lágrimas en los ojos. "Cuando me desperté, vi la cara de mi mamá, ella estaba a mi lado. Ya habían pasado tres meses del accidente, había estado en coma y ya me habían operado"

Al saber que nunca mas iba a caminar, se hundió en depresión "Fue muy difícil al principio, en Bolivia, una persona con discapacidad es vista como inservible, un día escuche, que mi hermana estaba buscando maneras de hacerme dormir, mi familia sentía asco de mí, ni mi mamá me aceptaba"

Después de un año de encierro, conoció a Gary, un atleta parapléjico, que le regaló una silla de ruedas y le invitó a una reunión de Vida Independiente. Miguel, aprendió a usar la silla dándose porrazos, empezó a ir a talleres de liderazgo y empoderamiento, razón por la que llegó a la vigilia en Cochabamba. "Sin miedo a nada me enfrento" dice lleno de coraje.
Ahora su mamá está orgullosa de él, porque lo ha visto dar entrevistas en la televisión. El también ha viajado a Chile a jugar basquet con la selección Boliviana "De sano jamás hubiese imaginado conocer el mar".

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Miguel diciendo "Yo estoy luchando por mi derecho a vivir con dignidad" ©PinchesGringos

Miguel dice que nunca pensó que un día llegaría a ser, un líder capaz de luchar por una reivindicación para todas las personas con discapacidad, además de tener la capacidad de discutir con personas que manejan el país. Las veces que tuvo que hablar con las diferentes autoridades, fue preciso y lo escucharon, como en aquella primera reunión en La Paz, cuando interpeló al ministro de la presidencia. "Quiero que me responda, vuelvo a recalcarle, ¿si nosotros somos productivos, si nosotros servimos en este país, si nosotros no servimos, exíliennos a otros países donde podamos vivir dignamente como personas con discapacidad?" pregunta Miguel, mientras todos sus compañeros lo aplauden.

"En primer lugar, quien haya dicho que las personas con discapacidad no son productivas, no conoce el país, no conoce a las personas con discapacidad y creo que es una actitud deplorable que la cuestiono desde cualquier punto de vista. Ustedes tienen todo el derecho para procesar a quien discrimina a las personas con discapacidad... Ustedes tienen todo el derecho de apelar a la justicia. Esa no es ninguna posición oficial del gobierno nacional" Le contesta el ministro de la presidencia.

"¿Con qué recursos, Ministro, vamos a defendernos, si dijo, que ni a usted le alcanza el dinero para contratar un abogado?" Miguel continúa "La renta que pedimos, no es caridad, es nuestro derecho como Bolivianos, para poder acceder a tener las mismas oportunidades que el resto de la sociedad, yo quiero ser abogado, pero primero tengo que salir bachiller y los edificios del CEMA, son igual que este, no tienen rampas para mi silla y mi silla no entra en los baños" El dice que los 500 Bs. van a ser la diferencia, para que pueda trabajar arreglando zapatos medio tiempo y después va a poder pagar un taxi para que lo lleve al colegio, pues no hay otra forma.

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Miguel Mamani en la Plaza Murillo ©PinchesGringos

Ya han pasado 140 días desde que empezó la protesta y hasta ahora, el gobierno no lo ha escuchado.

El 25 de Mayo, Miguel y sus compañeros de lucha, fueron brutalmente reprimidos, por la Policía Boliviana, cuando trataron de entrar al palacio de gobierno. La Policía los arremetió con cañones de agua fría, cuando la temperatura caía a cero grados, a 3,600 metros sobre el nivel del mar, los jalaron, golpearon, los hicieron caer de sus sillas, los pisaron y patearon mientras muchos intentaban escaparse. Miguel se quedó ahí frente a la reja, valientemente hasta el final.

Al día siguiente tuvo que volver a Potosí, la presión del agua fría y el enfrentamiento le hizo daño a sus riñones, esta ahora mismo en el hospital recuperándose. El dice que ni bien esté mejor, va a volver a la lucha, porque no hay nada que pueda detener a este joven líder, que a su corta edad, y sin poder sentir nada por debajo de la cintura se ha demostrado a sí mismo que él tiene el poder para luchar por sus derechos y los derechos de sus compañeros.

Represión contra los marchistas el 25 de Mayo, 2016 ©PinchesGringos