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10/20/2015 09:55 am ET Updated Oct 20, 2016

Redefiniendo la propiedad: la economía colaborativa

Por Fernando Jiménez-Ontiveros

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Fernando Jiménez Ontiveros ingresó al Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) en 1999. Fue nombrado subgerente de Operaciones en 2009 y asumió el cargo de gerente general interino en enero del 2015. Antes del FOMIN, Jiménez Ontiveros trabajó para el gobierno español.

La compañía más grande de taxis, Uber no es dueña de un coche; la quinta empresa más grande de alojamiento,Airbnb, no posee un cuarto; el canal de redes sociales más grande del mundo, Facebook, no produce contenido.

Todas estas plataformas permiten la distribución masiva de recursos. Actualmente, la combinación de tecnologías de la información disruptivas y la globalización han logrado eliminar las distancias. Cualquier individuo o compañía cuenta ahora con pleno acceso a la información y a los mercados globales en tiempo real. Esto ha liberado el poder de las personas para compartir ideas, financiamiento y bienes y servicios de una manera que ha cambiado para siempre la manera en la que nos comunicamos, interactuamos e intercambiamos ideas y recursos.

La "economía colaborativa" tiene el potencial de redefinir la manera en la que vemos la propiedad, el comercio, el empleo y la vida en una comunidad -- y hasta la manera en la que usamos y protegemos nuestros recursos.

Las personas que comparten (The People who Share en inglés) un movimiento social en el Reino Unido, define a la economía colaborativa como un "ecosistema socioeconómico creado en torno al intercambio de recursos humanos y físicos. Incluye la co-creación, la producción, la distribución, el comercio y el consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones.

Existen varias implicaciones socioeconómicas de esta liberación masiva de capital y recursos humanos. Los beneficios económicos son evidentes, los costos de transacciones se reducen drásticamente y se mejora el uso de recursos inactivos. Adicionalmente, este cambio lleva a un modelo de crecimiento más equitativo y tiene el potencial de mejorar la asignación de recursos, la generación de ingresos y la redistribución, ayudando a una clase media en ascenso a acumular activos.

Las múltiples implicaciones de la economía colaborativa incluyen:

  • Esta nueva economía ayuda a combatir la asimetría en el acceso a la información, mercados y financiamiento entre las personas privilegiadas y vulnerables.
  • Los modelos de propiedad compartidos, las compras colectivas y el consumo colaborativo promueven una distribución justa de los recursos e ingresos. Por tanto, también plantean una amenaza a los modelos de negocio, canales de distribución y sistemas financieros tradicionales -- pero también una oportunidad.
  • El nuevo modelo nos inspira a reflexionar sobre cómo no estamos utilizando plenamente los bienes que se encuentran a nuestra disposición (e.g. vehículos y viviendas) y la manera en la que podemos conservar los recursos limitados del planeta compartiéndolos.
  • Este intercambio global conectará a diferentes culturas; también redefinirá nuestras redes sociales: las personas, los lugares, los bienes y servicios que consideramos cercanos a nosotros.
  • Por otro lado, nos estamos moviendo gradualmente a un mercado laboral donde habrá menos empleados y más emprendedores: Uber tiene solamente 2,000 empleados pero una cifra sorprendente de 160,000 contratistas dueños de los vehículos que ofrecen los servicios de transporte de Uber.

De manera similar, los desafíos son múltiples. Para que la economía colaborativa florezca en los mercados emergentes, deben de existir ciertos elementos: instituciones sólidas, estado de derecho, plataformas tecnológicas desarrolladas, protecciones al consumidor y sistemas de pago confiables y seguros.

Las instituciones de desarrollo multilaterales deben intensificar sus esfuerzos para probar modelos piloto que cuenten con estos nuevos elementos y fomentar un amplio diálogo entre el sector público y privado en los países emergentes para así ayudar a construir la base de este nuevo ecosistema.

No hay marcha atrás: la economía colaborativa ha llegado para quedarse.

Del blogTendencias del Fondo Multilateral de Inversiones.