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06/30/2014 08:34 am ET Updated Aug 30, 2014

Carta a un ciudadano americano. Los mismos leones, poca comida

ASSOCIATED PRESS

Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, tiene sus días en el Gobierno contados. No creo que su gobierno sobreviva este año.

Pero no saldrá del poder por la acción de lo que él llama la "derecha fascista" que ni es derecha, ni es fascista, porque la única derecha y el único fascismo que se viven en Venezuela los representa y ejerce el propio gobierno a través de la represión policial y militar, de la mordaza contra los periodistas y del uso de la justicia para perseguir a sus enemigos políticos y a los opositores.

Nicolás Maduro terminará renunciando por la presión de sus propios copartidarios que lo ven débil. Y como se sabe, los gobiernos no se caen por malos sino por débiles.

Hay que decir, sin embargo, que las dos personas que más daño le han hecho a Venezuela no son, como se podría pensar, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ellos apenas representan la caja de transmisión de poder en Venezuela, que se enriquece todos los días mientras el país se hace cada vez más pobre.

Son dos dirigentes mal preparados, poco leídos, muy básicos y muy poderosos. Pero no son los peores. Son pequeños accidentes de la historia.

Quienes en verdad destruyeron a Venezuela, de la mano de Hugo Chávez, fueron Jorge Giordani y Rafael Ramírez.

Giordani fue hasta hace pocos días el líder del area económica (planificación y gasto) y Ramírez sigue siendo el ultra poderoso presidente de PDVSA.

El primero destruyó el aparato productivo venezolano, acabó con el sector privado, y quebró a Venezuela.

El segundo convirtió a PDVSA en un eje de poder personal y en una de las más ineficientes empresas estatales petroleras, cuya producción ha caído de manera sostenida en los últimos años a pesar de ser Venezuela el país con la mayor reserva petrolera el mundo.

Como en todas las mafias, lo que se sabe de lo que pasa en el estado venezolano viene de las acusaciones de sus propios miembros. Cuando los echan.

La reciente destitución de Giordani arroja luces sobre lo que ha sido la cadena de errores económicos del estado venezolano y la existencia de poderes autónomos, que no dependen del presidente Maduro, y que tienen capacidad de ordenamiento del gasto sin pasar por Presidencia.

Giordani, que conoció a Chávez en la Cárcel de Yaré, en marzo de 1993, dice que decidió con el Comandante llevar a cabo lo siguiente:

Dedicar "ingentes recursos dedicados a la Seguridad Social": hoy ese sistema no funciona.
"Mejorar la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos vía gastos del sector publico": hoy esa mayoría sufre una inflación del 70 por ciento, un desempleo gigantesco y crecimiento económico negativo proyectado para 2014 y 2015 por el FMI.

"Importantes subvenciones a servicios públicos de primera necesidad (alimentación, electricidad, combustibles, agua, transporte, bienes de consumo masivo, servicios de vivienda)": hoy no hay alimentos, los cortes eléctricos son frecuentes, la capacidad de refinación está en el 70 por ciento, no hay bienes de consumo masivo y no hay vivienda.

"Lograr el acceso a los recursos necesarios con un aumento sustancial del endeudamiento de PDVSA y endeudamiento interno del Gobierno Central, y con endeudamiento externo moderado": hoy la deuda venezolana es todo menos moderada. Es prácticamente impagable. Un chiste venezolano callejero dice que el chavismo vendió a los chinos la Venezuela que no alcanzó a regalar a los cubanos.

"Mantener la tasa de cambio que favoreció las importaciones y redujo las exportaciones, ya limitadas de la economía privada": Las divisas fueron robadas por grupos de poder, cercanos a Maduro y a Cabello, y hoy ni hay exportaciones no petroleras ni hay importaciones, porque no hay divisas.

En este tema vale la pena leer las grabaciones de las conversaciones entre Mario Silva, periodista chavista director de La Hojilla (a quien purgaron por esa grabación) y Aramís Palacios, un espía cubano del G2, que reflejan la enorme corrupción interna alrededor del tema de las divisas entre otros.

"Subvención a empresas públicas con grandes déficits operacionales para velar en el corto plazo por el empleo y los salarios de quienes allí trabajan": para un ejemplo, el paso de la nómina de PDVSA (es cierto, ésa por lo menos no tenía deficit entonces) de 35 mil a 120 mil trabajadores.
Venezuela probó una fórmula que se sabía equivocada.

Pero como producía petróleo a manos llenas, el alimento alcanzaba para los seis leones del zoológico.

Ramírez lo producía y Giordani lo repartía. Hoy hay menos comida, pero los leones son los mismos. Han cambiado al que los alimentaba. Pero el problema no era él, sino la comida, cada vez más escasa.

Empezarán a comerse los unos a los otros.

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