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09/10/2012 05:01 pm ET Updated Nov 10, 2012

Obama o Romney... ¿Por quién votarán los musulmanes?

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Indiscutiblemente los musulmanes son un sector de la sociedad norteamericana que crece exponencialmente. Un estudio reciente llamado 'The US Mosque Survey 2011' (Estudio de las Mezquitas en EE.UU. 2011) publicado por el Dr. Ihsan Bagby de la Universidad de Kentucky y preparado con la colaboración de reconocidos académicos, estadísticos y profesionales estadísticos arrojó que en 2011 existían unas 2,106 mezquitas; un aumento de un 74% del previo conteo en el año2000 que era de unas 1,206. La vasta mayoría de estas mezquitas son de reciente establecimiento, con el 76% de ellas fundadas desde el 1980. El mismo estudio revela un estimado de la población total de musulmanes en los Estados Unidos calculándolos en unos 7 millones.

Según crece la población de musulmanes en los Estados Unidos su presencia se hace evidente en todos los sectores de la sociedad: empresas, academia, deportes, organizaciones con fines no pecuniarios, organizaciones de derechos civiles, centros de educativos y de propagación; y en la política. De sólo algunos pocos establecimientos representando alguna variedad limitada de los intereses de la comunidad musulmana hace unos 15 años atrás; ahora Estados Unidos evidencia el surgimiento de toda una amalgama de organizaciones dirigidas a atender la vasta mayoría de sus necesidades. En adición a los miles de Centros Islámicos, mezquitas y escuelas islámicas existen varias otras instituciones a nivel nacional como el Centro de Relaciones Islámico-Americanas (CAIR), la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA), la Asociación de Musulmanes en Norteamérica (AMANA), el Consejo Islámico de Norteamérica (ICNA), la Sociedad Americana Musulmana (MAS), Abogados Musulmanes (Muslim Advocates), el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos (MPAC), Asociaciones de Estudiantes Musulmanes (MSA), Islam en Español, Instituto Internacional de Pensamiento Islámico (IIIT) y el Instituto Zaytuna; entre docenas de otras más.

Gradualmente los musulmanes en Norteamérica han ido tomando un rol más proactivo en la política del país. Se reportó que en la pasada Convención Demócrata en Carolina del Norte sobre 100 delegados del partido eran musulmanes. Esto no debe sorprender, toda vez que hoy dos musulmanes ocupan sillas en el Congreso de los Estados Unidos: André Carlson (Demócrata por Indiana) y Keith Ellison (Demócrata por Minnesota). Otros musulmanes ocupan posiciones relevantes de gran influencia como Huma Abedin, una asesora cercana de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, que recientemente fue víctima de la cacería de brujas de la Representante Michelle Bachmann. Esta pasada aspirante a la candidatura republicana presidencial tuvo un reciente episodio de fanatismo de racismo e intolerancia y acusó a la funcionaria Abedin de tener lazos con extremistas islámicos.

Históricamente los musulmanes en Norteamérica se habían identificado con el ala de más conservadurismo social del Partido Republicano. Hoy, sin embargo, los musulmanes son prácticamente invisibles en ese Partido. A pesar de esta identificación de los musulmanes en Norteamérica con valores conservadores, el Partido Republicano ha perdido esta base y ha fallado en atraerles debido, en parte, al incesante y creciente discurso anti-islámico. Este fenómeno ocurre en momentos en que la comunidad musulmana actualmente experimenta esfuerzos intencionales del liderazgo republicano de sistemáticamente alinearles y aislarles de la esfera pública en general y del Partido Republicano en particular.

Existen varios casos de exclusión intencional de musulmanes americanos, como el caso de Nezar Hamze, quien se atrevió a tener la iniciativa de incursionar en el liderazgo regional de Partido Republicano. Su esfuerzo fue abierta e intencionalmente bloqueado por la organización del Partido Republicano del Condado de Broward en la Florida, cuando el Comité Ejecutivo Republicano de Broward (BREC) fue al extremo de incluso hacer cambios de último minuto a su reglamento con tal de rechazar la membresía de Hamze. Lamentablemente varios otros líderes republicanos de alrededor de la nación han abrazado causas turbias enfocadas en limitar el sacrosanto derecho constitucional que protege la libre práctica de fe; incluyendo el derecho a establecer casas de oración. Estos esfuerzos limitantes de los derechos civiles son cónsonos a los llamados xenofóbicos de reconocidos políticos republicanos como el representante Allen West (Florida); Michelle Backmann (Minnesota) y Peter King (Nueva York). Estos líderes erróneamente creen que sus discursos sectarios, intolerantes y hasta racistas alineando los musulmanes del resto del conglomerado americano son buenos para la nación. Ellos son una desgracia política para el país y se apartan diáfanamente del camino de una construcción nacional cohesiva. Sus discursos y esfuerzos son encargos de una minoría inmoral: unos pocos donantes poderosos con la suficiente influencia para hacer que estos políticos den prioridad a sus intereses eleccionarios a corto plazo; desplazando a un último plano los intereses y valores de sus constituyentes.

Ciertamente el candidato Mitt Romney perdió una oportunidad dorada en la pasada Asamblea Nacional del Partido Republicano de rectificar estas tendencias anti-americanas pudiendo haber abrazado a la comunidad de musulmanes en Norteamérica como parte integral de la nación. En vez le dio largas al asunto haciéndose el sordo y ciego ante los miles de musulmanes que han servido y aún sirven en las fuerzas armadas de los Estados Unidos; cediendo aparentemente ante otros intereses y creencias más allá de la mera presión política tradicional. Probablemente la campaña de Romney no extrañará los millones de dólares que las comunidades árabes, asiáticas y musulmano-americanas podrían contribuirles. Sin embargo, muy seguramente, Romney extrañará sus millones de votos especialmente en los llamados estados decisivos o 'swing states' como Florida, Ohio y Virginia; por nombrar algunos.

La ceguera de estos seudo-líderes ha causado que el 57% de los republicanos tengan una visión negativa de los árabes y musulmanes. Así lo refleja el estudio reciente: "La División Americana: Cómo vemos a los árabes y musulmanes" comisionado por el Instituto Árabe-Americano. El estudio reflejó que esta era visión de los republicanos aún cuando el 60% de ellos admitió no conocer a un árabe o un musulmán americano. Sólo un 26% de los republicanos tienen una opinión favorable de los árabes o musulmanes.

Por todas estas circunstancias, y otras no discutidas por limitaciones de espacio, es fácil concluir que la vasta mayoría de los musulmanes en los Estados Unidos están inclinados a re-elegir a Barack Obama; a pesar de estar extremadamente incómodos con el deterioro de sus derechos civiles durante la presente administración. Es común encontrar musulmanes expresando su indignación con la decisión del Presidente Obama de firmar la Ley de Autorización de Defensa Nacional. No entienden como el primer presidente afro-americano, conociendo bien la lucha de las minorías para ganar sus derechos civiles con sangre, sudor y lágrimas; pudo haber aprobado semejante legislación legalizando la detención indefinida de ciudadanos americanos sin que puedan gozar de representación legal.

Aún así, los musulmanes en Norteamérica se sienten más y mejor relacionados a los programas sociales del Presidente Obama. En cuanto a asuntos internacionales, sienten más empatía con las críticas del presidente a las políticas israelíes de continua expansión ilegal de asentamientos judíos en el Margen Occidental de la Palestina y simpatizan con las expresiones del Presidente favoreciendo al menos la mayoría de los movimientos de la Primavera Árabe. Más resonancia y aprobación de parte de los musulmanes en Norteamérica logran las promesas del Presidente Obama de abandonar la guerra y ocupación en los países del Mundo Islámico.