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11/12/2012 05:19 pm ET | Updated Jan 12, 2013

Dios no hace porquerías

alfarero dios

Sumida en la depresión una joven se me acercó y me dijo: "¡No quiero vivir, mi vida es horrible!".
Una gran tristeza en su corazón la acompañaba y es que se negaba a darse cuenta de lo bella e importante que era su vida.

Comenzó a decir todos los defectos que tenía y es que entre más hablaba, más grande era la misericordia de Dios en ella.

Cuando terminó de hablar, el llanto la agoto y reposó en un pequeño asiento, el cual no tenía el respaldo, porque ya estaba muy roto e incluso las orillas estaban oxidadas. Sin embargo ese lugar fue un sostén para ella, para poder reposar de su gran tristeza.

La miré y sonreí, pues tenía frente a mí a una hija amada por Dios, la cual tenía tapados los ojos y los odios a la gran maravilla del amor de Dios.

Con una paz que viene del cielo le dije: "observa la silla en la que estás reposando, es vieja, rota, oxidada, pero ¿qué crees? Sus piernas aún te han sostenido en tus momentos difíciles. Todos tenemos una razón de existir.

"Pequeña -le comente-, así como tú, muchas mujeres pensamos ser lo peor, queremos quitarnos la vida, dejamos de sonreír, pensando que somos lo más horrible sobre la tierra. Te diré algo, que en un momento de soledad y de angustia, mi padre me dijo: ¡DIOS NO HACE PORQUERÍAS!

Y es verdad, Dios en su infinita gracia, hace las cosas, las personas y el mundo, con amor, lo hace a imagen y semejanza suya. Entonces, ¿cómo podemos decir que somos lo peor?, si fuimos creadas por el mejor de los alfareros, aquel que como todo buen padre da lo mejor por sus hijos, aquel hombre bueno que cuando nos creó repetía a cada instante palabras de amor y de perdón.

¡DIOS NO SE EQUIVOCA!
y ha puesto en cada una de las mujeres una gracia especial para salir adelante, una belleza única, porque sus manos nos fueron talando, en algunas ocasiones con dolor, en otras con gran dulzura.

Aquella joven lloró y me dijo: "Pero a mí nadie me quiere" y sonreí una vez más, porque en aquella joven, me veía reflejada cuando creía que yo lo podía todo y en busca del amor prostituía esas palabras. Entonces le dije: "a mí también como tú, me faltó amor, y no porque no me lo dieran, sino porque no quise recibirlo, pero hay un amor que nos llena todos los vacíos, que no sólo se escribe en las novelas, hay un amor que vence barreras y ese es EL AMOR DE DIOS".

Cuando lo aceptamos en nuestras vidas, cuando nos dejamos enamorar por él, no hay límites que nos hagan caer, mucho menos cosas que no podamos admirar.

Dios en nosotros hizo su obra maestra, con dignidad y amor propio, somos sus hijos amados, el regalo más preciado que le dio al mundo. Él no se equivoca y aunque suene fuerte, Dios no es un loco, ni un mediocre, no hace las cosas a medias, ni mucho menos con defectos, nos hace perfectos.

En estos momentos mira tus brazos, tus ojos, tus piernas, siente el aire en tu rostro, escucha tu latir de corazón, esa es la grandeza de Dios que ha hecho en tu vida y en la mía. No hay tiempo que perder, ¡vive tu vida! y dale las gracias a Dios de lo que te ha dado y por qué te lo ha dado.

Si Dios es Rey y tú eres hija de Dios, acaso ¿no eres tú su princesa?

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