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11/08/2012 11:07 am ET | Updated Jan 08, 2013

Joe Corona y los Sal-Mex

joe corona

Los Ángeles - El exitoso futbolista Joe Corona, oriundo de San Diego, California, tiene 3 nacionalidades aunque en sus entrevistas con la prensa solamente habla de dos de ellas. Nacido en los Estados Unidos, de padre mexicano y madre salvadoreña, el actual delantero de un equipo de primera liga mexicana en la ciudad fronteriza de Tijuana, Corona nunca ha hablado de su deseo para ser parte de la Selecta, la selección de fut de la pequeña nación centroamericana ya eliminada para ir al Mundial del Brasil del 2014.

La madre de Corona creció aprendiendo de la culebra masacuata, los chistes del emprendedor Chepito Pelón, el pájaro dichosofuí, la masacre del ejército salvadoreño en El Mozote, la tragedia de Monseñor Romero, el presunto primer santo nacido en un paisito de 21.000 kilómetros cuadrados en Latinoamérica, la estatua del indio Atlacatl con fisonomía de indígena del suroeste americano en el balneario Atecozol del departamento de Sonsonate, los autobuses interdepartamentales de transporte público abarrotados de pasajeros y gallinas, en una época donde la moneda nacional era el Colón, y donde hay un estadio dedicado al "Mágico" González, el crack salvadoreño de fut que hizo su fama en España.

Corona ha comentado de su interés en el pasado para jugar con la selección de México, la patria de su padre, quien tal vez creció escuchando hablar de las canciones de Javier Solís, el pulque, los zapatistas de Chiapas, las soldaderas de la revolucioncita mexicana, el flamante partido PRI, los cristeros afamados por el cubano-americano Andy García en la película de ficción "Para mayor gloria", el imperio de Televisa y sus telenovelas, los mariachis de Plaza Garibaldi con sus borroachos en el D.F. para quienes la gente mexicana de fuera es de provincia, las canciones de Maná, las travesuras del Chavo del Ocho, y la saga futbolística de Hugol, quien no tiene nada que envidiarle al Chicharrito de nuestro presente.

Solamente Corona sabe el por qué ha ignorado en público a la cultura y patria de su madre. Su identificación como mexicano-americano es entendible y es una decisión personal, como muestra del desarrollo de su conciencia, de su búsqueda de identidad, de su definición como persona y su proyección como futbolista profesional. Tal vez algún día se interese por aprender más sobre la historia de Hugo Pérez, el primer salvadoreño-americano, miembro de la selección de los Estados Unidos que compitió en las olimpiadas de 1984 y el Mundial de 1994, de quien escuché que al colgar los tacos se hizo pastor cristiano.

En el suroeste de los Estados Unidos está la mayor concentración de los sal-mex, la fusión a todo nivel de familias salvadoreñas y mexicanas en los tiempos modernos. Los gobiernos de México y El Salvador no saben qué hacer con dicha cultura, de la cual soy parte. Supe de un grupo de hip-hop que se identificaba como sal-mex.

Sobre los sal-mex del siglo XXI no he visto películas, libros, novelas, documentales, proyectos culturales, biografías, asociaciones y gremios profesionales. El más distinguido letrado estadounidense de la actual generación sal-mex, el académico Rubén Martínez de la Universidad Loyola-Marymount, quien es de ancestros similares a los padres de Corona, ha escrito sobre los salvadoreños en California, pero no ha analizado el significado y mitología de los sal-mex de hoy. Ver Edgardo Quintanilla, "Obama y la Generación Sal-Mex", ContraPunto, enero de 2009.

Le auguro suerte y éxitos a Corona dentro y fuera del campo de fútbol. Cada persona tiene una historia por trazar, con posibles caminos de aventuras por descubrir y decisiones para hacer. Tengo la impresión que el camino de descubrir la cultura salvadoreña no aparece en el futuro de este hombre deportista en sus años 20, ahora miembro de la selección nacional de fut de los Estados Unidos.

Fotos de la Liga MX Apertura 2012

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Edgardo Quintanilla es Abogado de ley migratoria en Sherman Oaks, California, y columnista de ContraPunto.
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