THE BLOG
10/03/2013 07:36 pm ET | Updated Dec 03, 2013

Boehner: de bobo ni un pelo... pero llorón sí

john boehner llorando

Más de una vez se le ve derramando lágrimas y ni siquiera las seca con kleenex. Lleva pañuelo de tela, el mismo que lava con el traje de baño con el que va a la cama de bronceado. Es imposible que que pase desapercibido el color rojo ladrillo de su piel. Ese es John Boehner.

El presidente de la Cámara de Representantes demuestra que es el más astuto de todos en medio del famoso "shutdown", que el "ciudadano de a pie" aún le cuesta trabajo entender.

Boehner quiere pasar de bueno. Intenta quedar bien con Dios y con el diablo, pero sólo busca quedar a gusto con él mismo, con su ambición.

Y perdón para quienes piensan que le faltan pantalones y que es un títere del Tea Party. Es todo lo contrario: le sobra de todo, hasta tiempo para broncearse.

A Boehner le importa un chícharo el cierre del gobierno o "shutdown" y que miles y miles de empleados del gobierno se queden en un limbo laboral, y si me pongo en un papel de "madre", le importa un comino que cierren los museos, el zoológico de Washington y que la basura comience acumularse en las calles porque hay que seguir recortando dinero por alguna parte.

A Boehner le importa su ambición política. Y resulta triste porque si eres un ciudadano con un poco de civismo te preguntas dónde queda el "puesto de servicio público" para el que te eligieron. Su "servicio público" queda en su matemática personal para ver de dónde viene el dinero que le permitirá buscar la reelección por el partido republicano en su distrito de Ohio en noviembre del 2014. En esto está pensando Boehner.

Está pensando por dónde le entra el agua al coco, en este caso, de dónde viene el dinero, y el Tea Party está plagado del "extremismo conservador" con billete.

Boehner lo sabe, lo tiene identificado, entonces, ¿te vas a poner en contra de quienes serán tus aliados y a favor del Presidente Barack Obama?, a quien, además, le ha faltado liderazgo para poder convencer -ya ni siquiera a nivel político- y que sus propios ciudadanos entiendan cómo funciona el "Obamacare".

En materia de salud, somos una vergüenza internacional. Un país desarrollado que históricamente vive una crisis en su sistema de salud y donde lo normal es que millones de personas carezcan de una cobertura médica.

Y Boehner difícilmente salga de su postura antes del 17 de octubre cuando Estados Unidos alcanza el techo de la deuda, si el Congreso no da luz verde y autoriza nuevo endeudamiento.

Boehner no está entre la espada y la pared. Él l se arrinconó porque es lo que busca. No es que se quedó sin posibilidad de negociación, a él no le interesa llevar la negociación a un punto de éxito - y de forma astuta- el mensaje que está dando es que estoy de parte de los 40 diputados del Tea Party, 40, de los 233 republicanos que llevan la Cámara de Representantes.

Sin embargo, Boehner nos dice que va a seguir intentando en esta guerra sin cuartel de que si pasa el "Obamacare" simplemente no hay dinero.

¿Le creemos?

Primero nos toca entender a los "ciudadanos de pie" los beneficios del Obamacare; segundo, reconocer -que es lo que está haciendo Boehner [el inteligente] que esto no es una crisis económica, esto es una crisis política, en un país donde el bipartidismo tiene cara de payaso y aquí es si no me das no te doy.

¿Entonces qué pasa con nosotros? Los que entienden poco de política, lo que ni siquiera ven la dimensión de que un país como Estados Unidos entre en quiebra. Esperar y esperar, pero Boehner no perderá su bronceado.

Boehner llora