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¿Por qué se espían los aliados?

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Por NANCY BENAC | October 31, 2013 08:03 PM EST | AP


En geopolítica, como en el patio de recreo, ni siquiera los mejores amigos se cuentan todo. Pero todos se mueren por saber lo que los otros saben.

Las revelaciones de que Estados Unidos ha estado vigilando las llamadas de los teléfonos celulares de los líderes de 35 naciones, entre ellos de la canciller de Alemania Angela Merkel, han expuesto el secreto a voces de que incluso los aliados cercanos son recelosos entre ellos, y que hacen todo lo posible por determinar qué es lo que no se les cuenta.

Tanto así que los israelíes reclutaron al analista de la Marina estadounidense Jonathan Pollard para que pasara información secreta estadounidense que incluía fotos satelitales y datos sobre armamento soviético en la década de 1980. Y los británicos fueron acusados de espiar al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la etapa previa a la guerra de Irak. Y los franceses, alemanes, japoneses, israelíes y surcoreanos han sido acusados de realizar espionaje económico contra Estados Unidos.

Pero ahora, la tecnología revelada por el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden ha puesto de manifiesto el increíble alcance de la agencia de espionaje de Estados Unidos en el nuevo milenio. Y ha generado una interrogante entre algunos aliados: ¿Sigue siendo esto aceptable?

Por su parte, el director de Inteligencia Nacional James Clapper dijo en su testimonio esta semana que es un "dogma fundamental" en el negocio de inteligencia descubrir si las declaraciones públicas de los líderes mundiales concuerdan con lo que manifiestan a puerta cerrada.

¿Qué podrían haber deseado saber los estadounidenses de las conversaciones privadas de Merkel, por ejemplo? Quizá sea lo que piensa sobre la estrategia económica de Europa, o los planes de Alemania sobre las conversaciones entre las potencias mundiales sobre el programa nuclear de Irán.

Existe tanto motivación como oportunidad en la dinámica de confiar pero verificar dentro del espionaje entre amigos: Los aliados a menudo tienen intereses divergentes, y la explosión de las telecomunicaciones digitales e inalámbricas siguen creando nuevas vías para espiarse mutuamente. Aún más, las alianzas cambiantes significan que los buenos amigos de hoy podrían no serlo dentro de poco.

"No han pasado muchos años desde que bombardeamos a los ciudadanos germanos y que lanzamos una bomba atómica a los japoneses", señaló Peter Earnest, un veterano que lleva 35 años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y actualmente es director ejecutivo del Museo de Espionaje Internacional de Washington.

Las noticias de que Estados Unidos han intervenido los teléfonos de los líderes extranjeros fue una sorpresa para muchos —la Casa Blanca afirma que ni siquiera el presidente Barack Obama tenía conocimiento del alcance de la vigilancia— y ha provocado resonantes protestas por parte de Alemania, Francia y España, entre otros.

Esto es posible porque "una explosión de diferentes tipos de herramientas de información digital permite que las agencias de inteligencia revisen una vasta cantidad de información", destacó Charles Kupchan, un ex funcionario del gobierno de Bill Clinton y actualmente miembro de alto rango del Consejo de Relaciones Exteriores. "Cuando juntas internet, comunicaciones inalámbricas, teléfonos celulares, satélites, aeronaves no tripuladas y la inteligencia humana, acumulas muchas fuentes para hallar datos de inteligencia".

"La magnitud del espionaje es lo que nos sorprende", destacó el ex ministro de relaciones exteriores Bernard Kouchner en una entrevista radial. "Seamos honestos, nosotros también espiamos. Todos espían a todos. Pero no contamos con los mismos recursos de Estados Unidos, es lo que nos pone celosos", agregó.

Al margen de las protestas, los diplomáticos de todo el mundo conocen el meollo del asunto.

"Estoy seguro de que todos sabían lo que sucedía o por lo menos lo sospechaban", comentó el canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, sobre las noticias del espionaje estadounidense.

Y mientras los primeros ministros y legisladores de toda Europa y Asia expresan su indignación, Clapper le dijo al Congreso que las agencias de espionaje de otros países ayudaron a la NSA a reunir información de millones de llamadas telefónicas como parte de acuerdos de cooperación antiterrorista.

Robert Eatinger, viceasesor general de la CIA, dijo el jueves en una conferencia de la asociación nacional de abogados que los servicios de espionaje europeos se han mantenido al margen durante la reciente controversia porque también espían a Estados Unidos.

Y otro asesor de inteligencia dijo que la Casa Blanca puede negar razonablemente que supiera todo sobre el actual espionaje.

"No le revelamos al presidente o a las comisiones de inteligencia todo lo que recabamos... Ellos entienden lo que son los programas", dijo Robert Litt, consejero general de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. "Sabían que estábamos buscando información sobre intenciones de los liderazgos... Vieron un reporte que indicaba lo que estábamos recabando aunque sin indicar la fuente".

Aun así, Claude Moraes, miembro del Partido Laborista británico y parte de una delegación de la UE que viajó a Washington esta semana para discutir el espionaje estadounidense, se dijo preocupado por la amplitud del programa.

"El espionaje entre amigos no es algo fácilmente tolerable si no se tiene un propósito claro", dijo. "Necesita haber alguna clase de justificación... También es una cuestión de proporción y dimensión".

Obama ha prometido revisar las actividades de inteligencia de Estados Unidos sobre otros países, una idea que ha captado el respaldo bipartidista del Congreso.

Estados Unidos ya tiene un acuerdo escrito para compartir inteligencia con Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, conocido como "Cinco Ojos", y Francia y Alemania podrían estar interesadas en acuerdos similares.

A Paul Pillar, profesor de la Universidad Georgetown y ex oficial de la CIA, le preocupa que si hay represalias se "corra el riesgo de que haya restricciones que dejen a Estados Unidos más ciego de lo que hubiera podido estar".

Los esfuerzos para equilibrar la vigilancia y la privacidad no son nuevos.

El catedrático de ciencias políticas de la Universidad de Notre Dame, Michael Desch, experto en seguridad internacional y política exterior y de defensa de Estados Unidos, señala que la ambivalencia está tipificada en la frase del secretario de Estado Henry L. Stimson, "Los caballeros no leen la correspondencia de otros". Stimson, que ejerció el cargo bajo la presidencia de Herbert Hoover, clausuró la oficina de análisis de códigos del Departamento de Estado en 1929.

"Las filtraciones sobre la vigilancia de la NSA aún sobre países amigos tales como Brasil, México y ahora Francia ponen en claro que ya no comparten la reticencia de Stimson sobre este punto", indicó Desch. "Aunque esas revelaciones resultan embarazosas, también reflejan la realidad de estos tiempos, los caballeros leen la correspondencia de otros todo el tiempo, incluso cuando son aliados", agregó.

De hecho, según una base de datos del centro de investigación del personal de defensa, desde fines de la década de 1940 se ha arrestado a ciudadanos estadounidenses por realizar espionaje para Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Israel, Holanda, Grecia, Arabia Saudí, Egipto, Irak, Ghana, Liberia, Sudáfrica, El Salvador y Ecuador.

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Los periodistas de Associated Press, Deb Riechmann y Kimberly Dozier, contribuyeron a este despacho.

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Nancy Benac está en Twitter como: http://twitter.com/nbenac