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07/23/2012 11:53 am ET | Updated Sep 22, 2012

Estimados Directores: ¡Por favor dejen de envenenar a nuestros hijos!

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Los expertos están alarmados.

La obesidad en los niños está fuera de control. En los últimos 20 años, la obesidad en los niños se ha triplicado... y al parecer así seguirá. Las consecuencias van más allá de lo cosmético. La manera de cómo se ven nuestros hijos es el extremo. Pero el verdadero problema es lo que está sucediendo con su salud.

Los niños obesos tienen un riesgo más alto de desarrollar diabetes, hipertensión, asma y pare de contar. Y el hecho de que uno de cada tres niños en América se considera obeso traza el paso para esta horrible predicción:

Algunos expertos creen que esta es la primera generación de niños americanos... ¡que tendrá una vida más corta que la de sus padres!

¿Qué dice esto sobre el futuro de nuestra nación? Se supone que somos una potencia mundial, el ejemplo a seguir de otros países del mundo, pero aun con tanta tecnología y descubrimientos médicos, nuestra salud va como el cangrejo.

Y todo por el tipo de dieta que manejamos.

Con tanta azúcar y porquerías procesadas que consumimos en el día, es obvio por qué está sucediendo esto. Entre los refrescos, las bebidas deportivas y esos jugos de frutas que son más como caramelos líquidos que frutas de verdad, nuestros hijos se intoxican de azúcar todo los días. O sea, no estamos hablando de darnos un placer de vez en cuando; estamos hablando de algo que sucede a diario en la rutina.

Es totalmente inadmisible. Como padres, es nuestra responsabilidad parar esta forma tan irresponsable de comer que está literalmente matando a nuestros hijos. Tenemos que botar toda la comida chatarra a la basura, hacer una prioridad el comer sano y ser ese ejemplo para nuestros hijos que tanto lo necesitan. No importa cuán ocupados estemos, no hay excusa. Estas son las vidas de nuestros hijos que están en peligro, y tenemos que buscar el tiempo.

Pero aunque lo hagamos bien en casa, aunque nuestra casa sea una caja fuerte donde la comida chatarra no tiene cabida... ¡Solo estaríamos resolviendo la mitad del problema! Porque nuestros niños tienen que ir a la escuela, y la comida que se les sirve debería ser considerada como criminal.

Cuando los mandamos al colegio a prepararse para la vida, queremos que se eduquen para que puedan tener una vida exitosa y productiva. Pero es injusto esperar a que tengan algún tipo de funcionamiento con tanta porquería que se les da como "alimento". Su cerebro necesita nutrientes. Y es increíble ver lo que las escuelas están sirviendo.

Muchas escuelas en el país sirven almuerzos que de por si no cumplen con los requisitos del gobierno federal para una buena alimentación. Hay escuelas que dicen servir frutas frescas y convenientemente desaparecen antes de que lleguen a manos del estudiante. Y la comida que llega al comedor viene de tan lejos que no tiene ni garantía de frescura. Los niños deberían de ser nuestra prioridad, lo más importante, pero los tratamos como basura, al venderles la comida a las escuelas que nadie más quiere comprar.

Si queremos ponerle fin a la obesidad en los niños, esto tiene que parar. Tenemos que ser firmes y exigir un cambio. Si hacemos de esto un esfuerzo consciente, sin duda alguna esta situación mejorará.

Ya fue comprobado por un grupo de estudiantes que estaban hartos de la situación y tomaron cartas en el asunto. Ellos se hacen llamar Rethinkers. Ellos se encuentran en Nueva Orleans, Luisiana y hace poco hicieron una serie en HBO llamada "The Weight Of The Nation" (El Peso De La Nación).

A pesar de que la serie es increíble, no está en los niños tener que salvar sus propias vidas. Necesitamos tomar cartas en el asunto como sus padres. Tenemos que exigir mejores cosas para nuestros hijos.

Los pasos a seguir son simples. Visita las escuelas. Pide que te den un menú e inspecciónalo, asegurándote de que nuestros hijos están bien alimentados. Es nuestro derecho.

¿Y si no están bien alimentados?

Tenemos que hacer que nuestras voces se escuchen. Busca quien es el proveedor de esa comida y presiónalos para que sirvan cosas más saludables. Contacta al director de la escuela y hazle saber que esto es serio. Que no estamos bromeando. Hazlo sentir presionado por la situación. Porque si nosotros no acabamos con el problema de la obesidad en los niños, entonces ¿Quién lo hará?

Ingrid Macher es entrenadora de salud holística, entrenadora de fitness y motivadora. Después de encontrar la clave de cómo perder 50 libras en 90 días, ella sintió que era su obligación ayudar al mayor número de personas a tener una vida más saludable y feliz. En su página web ella revela cómo lo hizo a través de su libro electrónico gratuito: Los 9 secretos que la ayudaron a perder 50 libras de grasa en poco tiempo.

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