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03/07/2013 05:59 pm ET Updated Nov 25, 2013

La energía vital: El latir del universo

"El Tao engendra a la Unidad.

La Unidad engendra a la Dualidad.

La Dualidad engendra a la Tríada.

La Tríada engendra a los diez mil seres.

Los diez mil seres llevan el Yin en sus espaldas y el Yang en sus frentes.

Y la armonía de su Chi depende del equilibrio de estas dos fuerzas".

- Tao Te King

Todo lo que hay y todo lo que es tiene su origen en un movimiento energético que sobrepasa tiempo y espacio, todo lo que se mueve tiene esta fuerza y todo se encuentra en constante movimiento. Así tenemos innumerables tipos de energía como la solar que genera la radiación del sol, la eólica que genera la fuerza del viento o la hidráulica que genera el movimiento del agua. El escritor chileno Roberto Cabrera describe a la energía de la siguiente manera:

"Energía es aquello de lo que está constituida toda existencia en este planeta y en el universo, mediante distintas velocidades de manifestación. Es decir todo lo que conocemos y lo que no, tiene como soporte la energía, pero en distintas frecuencias vibracionales. En los humanos y en todas las formas que habitan la tierra, incluidas piedras y aquellas cosas que suponemos no están vivas, la energía tiene una velocidad vibracional que la que pueden tener otras conciencias que existen en el universo. Es por eso que la forma que adquiere esta energía en baja vibración es más densa que la de otras manifestaciones de vida, creándose un cuerpo biológico"

Pero existe una misteriosa energía en el universo que se encuentra en constante flujo y que todos los seres vivientes comparten, esta fuerza vital es generada por el latir del corazón de cada galaxia y del universo , este movimiento genera una armonía cósmica que mantiene al Todo en un constante sonar. Esta energía cósmica se encuentra en un eterno flujo, como los ríos sobre la tierra o los vientos sobre los cielos.

Es conocida desde la antigüedad como prana por los hindúes, chi por los chinos, ki por los japoneses, ka en Egipto, aliento divino para los cristianos o energía vital para la acupuntura. Desde hace alrededor de tres mil años los chinos sostuvieron la existencia de una energía anterior a la creación del universo, la misma que mantiene el orden cósmico y que es vital para todos los seres existentes en el universo, según ellos, los movimientos ondulantes del chi dieron origen a las galaxias y a las estrellas, a los planetas y a la naturaleza, pensaban que esta fuerza universal se encuentra en todo lo que existe, en cada parte de la naturaleza y provee su crecimiento, su evolución, su acción e incluso dota al ser humano de pensamientos.

La fuerza de la naturaleza se manifiesta a través de esta energía, a través de los movimientos del universo o los que generan las galaxias en su palpitar cósmico y es la misma que posee nuestro propio sistema vital, es cíclica y se encuentra en constante circulación, su movimiento en espiral fluye hacia atrás y hacia delante, de la punta al fondo, del ser al no ser, de la luz a la oscuridad, del verano al invierno, de lo femenino a lo masculino, del nacimiento a la muerte, del ying al yang y retrocede de nuevo, la dualidad es una ilusión de la dinámica ondulante del flujo universal. Toda energía como la electricidad tiene dos polos opuestos, dos polos magnéticos en sus extremos y no es ni buena ni mala, es neutra por naturaleza.

Para los hindúes el prana es una palabra que en sánscrito significa "aire inspirado" o "aliento de vida", según la yoga y la medicina ayurveda el prana fluye a través de una red de canales internos llamados nadis que la distribuyen en todo nuestro cuerpo físico (chacras para el cuerpo astral) la energía que hace que el aliento entre a nuestros pulmones, es prana. Los japoneses traducen a ki como "flujo vital de energía" y afirman que el ser humano puede manipular esta energía mediante diversos métodos: incrementándola, acumulándola, distribuyéndola por todo el cuerpo o usándola de manera concentrada como instrumento de salud y equilibrio.

Los cuatro elementos que nos conforman como humanos y el éter que se encuentra entre cada cuerpo cósmico son conductores connaturales de esta energía vital que es posible incrementar mediante la respiración, el canto, la danza, el ejercicio físico, el fuego, abrazando árboles o seres vivos, haciendo el amor, asistiendo a eventos multitudinarios donde se compartan emociones, montar a caballo, conduciendo rápido, volando en un avión, quedando atónitos ante una obra de teatro, una película o leyendo un libro, cuando nos sentimos conmovidos con la naturaleza al observar el sol en el horizonte o contemplando el movimiento de las olas del mar.

Esta energía se manifiesta a través de sentimientos como el éxtasis y el amor incondicional, entra a nuestro sistema por los pulmones, llega al corazón y se distribuye en nuestro cuerpo a través de la columna vertebral; el corazón es el motor que al igual que el universo, se encuentra en constante movimiento y tiene un ritmo generador de una vibración específica y única que nos da la vida.

Cada movimiento energético aparentemente positivo o negativo tiene una respuesta por principio nivelador regido por la misma que es inteligente y consciente de cada movimiento ya sea de nuestro cuerpo o pensamientos y atrae una realidad por correspondencia.

A nivel cuántico toda esta energía se encuentra interconectada e incluso la materia. La realidad cuántica representa otro nivel de existencia, otra dimensión en la cual el campo energético es el orden subyacente, una realidad oculta ante nuestros ojos. Vemos a los objetos materiales sólidos como una silla, un cuarzo o un ser humano pero a nivel cuántico son realmente paquetes de energía en vibración, en interacción y si bien tenemos la impresión de que existen en separado, dichas energías están interconectadas, interactuando entre si y en eterno proceso de transformación.

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