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06/25/2012 06:46 pm ET | Updated Aug 25, 2012

Y a veces sigues...

El anuncio del viernes pasado por la administración de Obama de detener la deportación de cientos de miles de meritorios Soñadores - DREAMers-, muchos de los cuales son latinos que contribuyen a este país, fue un momento clave en la lucha social más grande de nuestros tiempos: la lucha para eliminar a Juan Crow y la demonización de la población latina.

Pero la victoria es trascendental no sólo por ser un resultado justo y humano, sino porque fue el fruto de un movimiento de liderazgo estudiantil. En mis treinta años de práctica como activista y abogado de derechos civiles, a veces eres el líder y a veces sigues.

Convencer a esta administración a frenar su apetito por las deportaciones fue un tiro largo para los Soñadores independientemente de los pronunciamientos de la administración que al seguir la mano dura y las deportaciones traería la reforma migratoria comprehensiva. Si no fuera por el excelente récord de demandas del Departamento de Justicia contra la media docena de estados que pretenden usurpar el oficio del Congreso en la política de inmigración, la administración de Obama tendría mucho que explicar.

Pero eso nunca detuvo a los estudiantes que siguieron soñando gran cosas. Su estrategia de reunirse en la Casa Blanca junto con la acción de desobediencia civil en la oficina de la campaña de Obama en Denver el mes pasado, no tiene precio. Fue estupendo. Las promesas huecas de la administración no los detuvieron. Disidencia, protesta y desobediencia civil nunca fueron ignorados en su arsenal. Los Soñadores no tenían miedo y dieron la cara frente y centro a la necesidad de los medios de comunicación de poner un rostro humano a los conflictos. Y todos sabemos que hay cientos de miles de historias potentes y humanitarias por ahí. América llegará a conocerlos muy pronto como evidencia de su compromiso a nuestro país al solicitar la acción diferida que ha ofrecido la administración de Obama.

Hace años me uní a un equipo de abogados para desafiar una práctica perniciosa en este país en el campo del derecho al voto - el conjunto de las leyes estatales que eliminan el derecho más importante de la ciudadanía, el derecho al voto, por el solo hecho de cometer un delito grave. Desde mi perspectiva, acondicionar el voto basado en consecuencias del sistema criminal tiene un impacto racial dado que nuestro sistema de justicia penal esta reventado y crea una industria de castigo excesivo y encarcelamiento compuesto desproporcionadamente de ciudadanos negros y latinos. En el apogeo de este movimiento hubo cinco litigios simultáneos en Washington, Florida, Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts. Todos menos uno fueron iniciados por encarcelados que radicaron demandas pro se - representándose ellos mismos sin la ayuda de un abogado. En Nueva York, uno de mis clientes, Joseph Hayden, comenzó su demanda federal mientras estaba encarcelado y continuó aun cuando estaba en libertad condicional. Fueron los presos que treparon la agenda de derechos civiles sobre el muro de la prisión. Y fueron los abogados que los seguimos.

Hoy el movimiento de DREAMers celebra una victoria pero el premio más grande recién se visualiza en el horizonte. La noticia de que el colegio de abogados del estado de California apoya la solicitud de admisión a la abogacía por Sergio García, un indocumentado, le da impulso al movimiento para cambiar este régimen de inmigración y permitir un camino permanente hacia la naturalización para todos los merecidos Soñadores.

Y cuando esto sucede, estaré entre los primeros en felicitar a nuestros nuevos líderes en la lucha para los derechos civiles.