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11/12/2012 09:32 am ET | Updated Jan 12, 2013

El poder del dinero no siempre gana

barack obama

Con o sin Sandy el presidente Barack Obama se queda cuatro años más! Como tenía que ser. Después de una campaña tan accidentada y tres debates que dejaron mejor parado al reelecto mandatario, los estadounidenses apostaron por el demócrata. Y por supuesto, los latinos también.

Mitt Romney adelantó que de perder estas elecciones no intentaría otra candidatura en el futuro. Cierto, el exitoso hombre de negocios es muy bueno en lo suyo y en manejar un estado como Massachusetts. Lidiar con 50 estados y ser la primera voz política en el resto del mundo, es otra cosa. No tiene nada que ver con saber organizar los Juegos Olímpicos y los Paraolímpicos.

Al ex gobernador de Massachusetts no le ha ido muy bien en sus aspiraciones políticas y podría decirse que en su propio partido no goza de muchas simpatías. Vino de perder en 1994 frente a Edward Kennedy su postulación a senador por ese estado, registrándose como republicano, por primera vez. Aprovechó los años difíciles del menor de los Kennedy, pero aunque hizo un gran desembolso de su propio dinero para ganar, no pudo derrotar al demócrata, seis vencedor en el Bay State.

Llegó a gobernador de Massachusetts en 2003 cuando los republicanos cansados de lo mal que se hablaba de su antecesora Jane Swift, lo apoyaron. Otros millones de dólares más salieron de su bolsillo para ocupar ese cargo.

En las primarias de su partido para las elecciones presidenciales de 2008, pese a otra fuerte inversión de su propia fortuna para financiar su campaña, no llegó a ser nominado. El agudo John McCain fue el candidato. La verdad no gran diferencia entre ambos. Comparten la misma arrogancia y la misma riqueza económica. (Me habría gustado estar al lado de McCain, cuando se conoció el segundo triunfo del presidente Obama).

En esta campaña tuvo su cuarto de hora de felicidad y quizás imaginó que podía llegar a la Casa Blanca al ganar las encuestas después del primer debate. Romney pensó que "ya! ahora sí la Casa Blanca es mía!". Con pena, sus credenciales más fuertes en Economía seguían siendo haber revertido el déficit presupuestario en su estado como gobernador y su buen manejo de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2002.

Si pues, lo repitió hasta el cansancio en cada visita que hizo a los diferentes estados y ciudades durante su campaña. Cuando fue a Londres antes de las olimpiadas, asumió tanto ser el experto en la organización de esas lides deportivas que lanzó desatinadas y severas críticas a la organización realizada por los británicos, hasta puso en duda el éxito de los juegos olímpicos 2012.

Se nubló de soberbia y mostró más bien total descortesía con su anfitrión que lo invitó por ser candidato presidencial y por su experiencia como organizador de las olimpiadas en Estados Unidos. Además, llamó "señor líder" al dirigente laborista Ed Miliban al no recordar su nombre y por si fuera poco, reveló su entrevista con el jefe de los servicios secretos británicos, encuentros privados que ningún jefe de estado debe dar a conocer. Todo eso en una simple visita como candidato a una sola ciudad europea. Politica Exterior: Cero para Romney.

Mencionar sus otras incongruencias en casa durante la campaña sería una lista larga. La más grave: ignorar, o tal vez por su natural arrogancia, no admitir que el voto latino ha sido decisivo para ganar elecciones recientes y en esta no iba a ser diferente. Rechazó toda posibilidad de reforma migratoria y propuso, por el contrario, la auto deportación como solución al problema migratorio; dijo que vetaría el Dream Act de los jóvenes latinos y estuvo tan de acuerdo con la nefasta ley SB 1070 de Arizona que de haber ganado la presidencia, la habría extendido a todo el país.

Ignorar el crecimiento en las urnas de la primera minoría en el país, lo pagó caro. Si hasta los Estefan (Emilio y Gloria) conspicuos latinos, se volvieron demócratas en estas elecciones y con ellos miles de cubanoamericanos en Florida que siempre votaron por los republicanos. Romney no aprendió la lección de las presidenciales de 2008, perdidas por John McCain y por las mismas razones: desdén por los latinos y arrogancia.

Es probable que esta vez sí desista de tentar otra candidatura que sepa que no puede ganar. Algo parecido le dijo a su hermano después de perder la elección para senador frente a Edward Kennedy (según leí en su biografía). Los hombres exitosos en sus negocios difícilmente ganan en política. La historia así lo ha demostrado. En política no siempre gana el poder del dinero. Solo si va acompañado de una gran sensibilidad social.

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