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09/21/2012 09:08 am ET | Updated Nov 21, 2012

Cuatro pasos para aprender a escuchar y controlar nuestra voz interior

palomagetty

"Para poder ser positivo hay que formar una estructura y empezar por sumergirnos en nuestro propio ser" Elsa Pasquel

¿Cuántas veces en la vida nos hemos visto obligados a tomar una decisión y nos preguntamos si debemos seguir avanzando?. Aún cuando estemos en la dirección correcta los temores a lo incierto a veces nos hacen detenernos, nos paralizan y el miedo que sentimos por lo desconocido, nos hace dudar. Pero es precisamente avanzando y enfrentándonos a nuestras inseguridades y temores como logramos vencerlos.

Hace un par de años visite la exposición "How It Is" de Miroslaw Balka en la galería Tate Modern en Londres. El propósito de Balka en esta exhibición era "crear un espacio que nos dé la oportunidad de pensar". Para mí fue un mini viaje que nunca olvidare.

La instalación tenía una larga rampa que te llevaba al interior de una especie de contenedor totalmente oscuro. Creando una ansiedad ante algo totalmente desconocido, ¿Qué es lo que te espera? ¿Qué va a suceder? La incertidumbre del momento te hace titubear si debes continuar o desistir, mientras más avanzas más oscuro se hace, hasta el punto de que no puedes ver absolutamente nada. Luego, poco a poco tus ojos empiezan a vislumbrar algunas sombras, cuando te topas con la pared del final y das media vuelta puedes ver la luz y las sombras de los otros visitantes que entraron detrás de ti tratando de mantener el equilibrio y la dirección.

Cuando llegué al final de la "caja negra" pude experimentar esa sensación de alivio y satisfacción que se siente cuando logras algo que antes te causaba miedo o temor. Había vencido mi ansiedad y nerviosismo iniciales. Al voltear vi el camino con mucha más claridad y con el deleite de haber conquistado uno más de mis miedos.

La mayor parte de mi trabajo como coach, un 90 por ciento, lo dedico a ayudar a mis clientes a identificar qué es lo realmente los detiene y cuáles son los obstáculos y barreras que no los dejan avanzar. Este tema es tan amplio y tan complejo como lo somos cada uno de nosotros. Pero al final, sin excepción, todo se resume en una sola cosa: somos nosotros mismos y las creencias que tenemos lo que nos detiene. El reto entonces es enfrentarnos con nosotros mismos y con nuestra forma de pensar.

Hay aprender a observar nuestros pensamientos:

Cada persona tiene una voz interior, cada uno de nosotros la escuchamos de diferente manera. Algunas persona la escuchan en la cabeza, otras dicen tener dos voces (una buena y otra "mala"), otros sienten su voz en el estomago.

1. Cierra los ojos e imagínate en un momento de decisión o apuro que hayas tenido cuando esa voz interior te empieza a decir cosas como por ejemplo: "no soy bueno para esto", "no voy a poder", "tengo miedo", "no me lo merezco", "soy demasiado viejo", "no tengo experiencia", "soy inseguro", etc.... comienza a imaginar esta voz y tratar de identificar, ¿Donde la sientes? ¿De donde te viene? ¿Cómo es esa voz? ¿Qué características tiene? ¿Qué tono esta utilizando tu voz? ¿Qué pensamientos tienes? ¿Qué cosas te dicen? ¿Son provechosos o te hacen daño? ¿Te están moviendo hacia tus metas, tu felicidad o te causan tensión y conflicto?

Separa tus pensamientos de ti mismo:

Tu mente es una herramienta que te fue dada para que la utilices. Parte de tu responsabilidad es entender tu propia mente y la manera en que piensas. Aprende a utilizar tu mente para que sea en tu beneficio.

2. Ahora mientras la escuchas imagínate que la haces desaparecer cada vez que la escuchas. Por ejemplo: A) la voz tiene forma de piedra y la avientas a un barranco, B) le bajas el volumen hasta no escucharla, C) le cambias el tono hasta que te haga reír D) la tiras en un bote de basura y cierras la tapa. Tú escoge y crea tu propia imagen, lo que tenga sentido para ti. Lo más importante es que tú sepas que la voz es ajena a ti y que tú puedas deshacerte de ella.

Elije tus pensamientos sabiamente:

Al ser consientes de lo que estamos pensando, podemos aprender a elegir qué queremos escuchar. Si tú estás consciente del momento en que tus pensamientos comienzan a causarte malestar, tú mismo puedes detenerte y escoger a cuáles pensamientos vas a prestarles atención.

3. Pon atención a cómo te sientes ahora que te deshiciste de esa voz. Repite el ejercicio las veces que sea necesario hasta que ya no escuches la voz. Recuerda que esto es un proceso y no es algo que va a cambiar mágicamente de un día para otro, pero si eres persistente lograras resultados de los que tú mismo te asombrarás.

4. Finalmente esta semana observa y escucha tus pensamientos, lo que te dicen y ¿Qué tan seguido te lo dicen?

Todos los días generas cientos de pensamientos y tus pensamientos crean tu realidad Tu decides la realidad en que quieres vivir.

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