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09/03/2012 12:39 pm ET | Updated Nov 03, 2012

Espiritualidad... ¿moda o estilo de vida?

espiritualidad

Las personas tenemos la característica de ser únicas e irrepetibles tanto en apariencia como en pensamiento, no sucede así con los animales. Aún cuando las personas conservamos poderosas similitudes derivadas de nuestra raza, cultura y personalidad, tenemos la capacidad de percibir y de responder de manera particular a estímulos que recibimos. Pero es precisamente de nuestras diferencias, que surgen muchos de los conflictos que padecemos en cada sistema social del cual formamos parte, comenzando por la familia.

Aprender a vivir con el propósito ser felices y contribuir a la paz y felicidad de los demás es una actitud que se genera mediante pensamientos y conductas adquiridas y esa rama del conocimiento se denomina Espiritualidad.

En los últimos cinco años y especialmente en este 2012 con motivo de las Profecías Mayas, cada vez más personas se interesan e involucran en el tema de la espiritualidad y el inicio de un periodo en la vida del universo que consiste en la alteración de la energía solar, que repercute en la modificación de la conciencia de la raza humana.

Una de las profecías mayas dice que el 22 de diciembre de este año 2012 el Sol recibirá un rayo sincronizador del centro de la galaxia en el que se iniciará un nuevo ciclo.

La astróloga Katty Bracho explica que lo que va a pasar es que el sol tendrá una actividad elevada que afectará los campos energéticos propiciando un cambio en los niveles de vibración:

"No se va a acabar el mundo, inicia un ciclo a partir del cambio de consciencia del hombre; se espera que el mundo de odio y materialismo llegue a su fin".

Para una parte de la población que llamaré aquí indiferente, la tendencia ideológica no es otra cosa que una cuestión de moda y status social.

Sea moda o no, lo trascendente es que a todos nos beneficia que muchas personas efectivamente estamos desarrollando un pensamiento orientado al conocimiento de conductas y actitudes que nos permitan vivir con orden, en un entorno de respeto y tolerancia, para ser mejores personas.

¿Pero qué significa ser mejor persona cuando cada individuo tiene sus propias valoraciones de lo correcto e incorrecto, del bien y el mal de acuerdo a su cultura y costumbres?

Es un tema complejo, por lo que resumiré explicando que cada individuo tiene la capacidad de percibir los hechos y conceptos de manera personal, y de eso resulta que con frecuencia lo que para ti es correcto para otro puede ser incorrecto, la forma en que conceptualizamos constituye la diferencia.

Se concluye entonces que nada es intrínsecamente bueno ni malo. Es el amor el indicativo del bien y el mal, significa que todo aquello que pienses, actúes y pronuncies con amor es bueno si te hace sentir bien, como bueno es que consideres que los demás pueden pensar, actuar y pronunciar apreciaciones distintas a las tuyas. Aceptar con respeto y tolerancia es una actitud de amor.

Ser mejor persona radica entonces en generar, fomentar y conservar la cualidad de existir con amor y armonía, no es tan fácil como se pronuncia pero se consigue con práctica, en la misma forma en que se crean los hábitos.

Cuando se envía amor como respuesta al odio, se lleva a cabo una de las acciones más difíciles para el ser humano, en entonces que se transforma el pensamiento hacia la evolución y la grandeza del espíritu

Toda transformación en nuestra vida material y espiritual comienza en el pensamiento, eres y vives lo que piensas.

En adelante, les estaré compartiendo experiencias e información al respecto para enriquecer nuestras posturas en el tema.

El término espiritualidad del latín (spiritus) tiene diversos significados, que varían según el contexto y escuela filosófica, pero en un sentido amplio se refiere a una disposición moral o cultural que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu con la intención de experimentar estados de bienestar emocional, adquirir este conocimiento y habilidad constituye en sí una virtud.

Para mí, la espiritualidad es el estado consciente de tu condición y reconocimiento como ser divino y mediante el cual adquieres receptividad y apertura a los estímulos del Ser Creador del Universo y a las energías que transitan en él.

En este sentido, todos podemos reconocernos como criaturas espirituales a medida que nos descubramos y aceptemos como parte de un Ser Creador. La religión nos transmite desde temprana edad esta idea, sin embargo cada persona adquiere la conciencia de este concepto mediante razonamientos en distintas etapas y edades de su vida.

En el momento en que te reconoces como ser espiritual, surge la inquietud de hallar respuestas relacionadas con el origen del hombre, del universo, de la vida y la muerte y también se desarrolla la necesidad de participar en la transformación de nuestra sociedad y el mundo.

Hay bastante información de autores que nos conducen casi de la mano en el camino hacia el desarrollo de una nueva conciencia y el crecimiento del espíritu, pero en ésta ocasión mi propósito es compartir mi postura con relación a la afirmación de un sector de la población que considera que la actividad relacionada al conocimiento de la energía del universo y el espíritu es tan sólo una cuestión de moda.

Aunque reconozco que algunos círculos sociales suelen adoptar ideas y conductas como presea de status social y moda, descarto que la generalidad se incline a ello con ese fin, en específico en este tema, porque observo y sostengo que actualmente estamos tan abrumados y doloridos por la decadencia de la moralidad y los valores, que cada vez más personas se interesan profundamente en generar desde su propia posibilidad, una transformación positiva de su pensamiento, así como de su percepción hacia los demás.

Esa preparación representa un paso enorme de la humanidad para acercarnos al aprendizaje de la convivencia sana entre nosotros mismos y los seres vivos con quienes compartimos el planeta, es la oportunidad que tenemos para corregir y asumir con seriedad que sólo nosotros tenemos la decisión y capacidad de crear las condiciones de vida que deseamos, porque tenemos ese poder, el poder de la creación, así como hemos ejercido el poder de la destrucción.

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